sábado, 4 de junio de 2016

ENTREVISTA: DE COCO A FRASIER. LAS MIL VOCES DE ANTONIO ESQUIVIAS


El viernes 3 de junio, el actor de doblaje Antonio Esquivias participó en una charla-entrevista en el Aula de Cine de la Universidad de La Laguna (Multicines Tenerife), la cual fue moderada por sus responsables, Ramón González Trujillo y Fernando de Iturrate. 

El intérprete encargado de prestar su voz a Frasier (Kelsey Grammer) en el doblaje español, destacó por su gran sentido humor (no tuvo problemas en imitar a algunos de sus personajes más conocidos, incluyendo a Coco de "Barrio Sésamo" y al actor secundario Bob de "Los Simpson"), amabilidad y predisposición, en una amena velada donde explicó distintos aspectos y anécdotas sobre  trayectoria, y confesó algunos secretos de un oficio tan desconocido y poco valorado, como es el doblaje. El evento se completó con la emisión en pantalla grande del episodio de "Frasier" titulado "Sorber, paladear, escupir", el favorito de Kelsey Grammer.

La visita de Esquivias a Tenerife coincidió con su participación en una master class en la Escuela de Locución y Voz Centro Mencey, algo que tuvo lugar el 4 de junio. 

Antonio Esquivias y el moderador Ramón González Trujillo.

¿Cómo fue ser la voz de Frasier durante casi 20 años?: 




Fueron 11 años de "Frasier", y anteriormente también doblé al personaje en "Cheers", que empezamos a grabar a finales de los 80. La gente se cree que me dieron "Frasier" por "Cheers" pero no, fui reelegido en un casting de voces donde tuve que competir con otros actores como Carlos Revilla (que es el que ponía la voz en los carteles, y que luego fue director de doblaje en la serie y en "Los Simpson"), y Juan Perucho (la voz de "Padre de familia").



¿Cómo viste la evolución del personaje de Frasier Crane a lo largo de los años?:

Me quedé muy contento, fue una pedazo de serie, muy premiada en Estados Unidos, con esos guiones tan frescos. El chiste es constante, creativo, hábil y nunca aburre, yo creo que ese fue el secreto del éxito. 

¿Cuánto hay de Antonio Esquivias en "Frasier"?:

Hay veces en que uso el mismo tono de mi vida cotidiana. Kelsey Grammer tiró de mi, pero yo a su vez tiré de él. En ocasiones yo entonaba algunas frases de un modo diferente al original, yo aportaba cosas mías. 

¿Hubo alguna vez un cambio en el devenir de la serie?:

No, Kelsey Grammer es un actor fuera de serie, en todo lo que hace. Lo que noté fue una gran diferencia cuando el doblaje lo llevaba Carlos Revilla, y luego lo empezó a realizar Ana María Simón. Carlos tuvo que abandonar la dirección de la serie debido a que realizaba esta misma labor en "Los Simpson", donde era la voz de Hommer.  

¿Hubo ocasiones en las que tuviste que parar la grabación por la comicidad de una secuencia?:

Muchas veces, en especial cuando grababa con José Padilla, que hacía la voz de Niles Crane. Lástima que ahora, con lo digital, los doblajes no se hacen con compañeros, al grabar las pistas de forma individual, y eso hace que la interpretación sea más fría. 

¿Qué sentiste cuando finalizó "Frasier"?:

Fue dramático. Me dejaron solo por una pista aparte, y los compañeros de iban despidiendo de uno en uno. 

Una vez finalizada, también pusiste la voz a Kelsey Grammer en la serie dramática "Boss", ¿cómo fue ese cambio de registro?:

Me encontré a un Kelsey Grammer que representaba más edad de la que tenía edad en la vida real, multimillonario pero descuidado, un alcalde de Chicago muy mala gente, y con mucha mala leche. En esta serie estaba inmenso, muy bien dirigido, se notaba que llevaba el micro en la solapa, y su chorro de voz sonaba como un trueno. Así que sabía que o salía airoso, o me quedaba hecho una mierda. Creo que fue el doblaje más difícil que he hecho. Lástima que la serie durase tan poco tiempo, sólo fueron dos temporadas y 18 episodios. 

¿Por qué no contaron contigo cuando Kelsey Grammer hizo de Bestia en "X-Men: la decisión final? (2006):

Yo hice el trailer, pero no hice la película por un malentendido, porque los del doblaje entendieron que no estaba disponible al haberme ido de crucero, pero yo ya había vuelto a Madrid. Al final lo hizo Héctor Cantolla.

¿Has podido conocer a Kelsey Grammer en persona?:

No, mi madre lleva años diciéndome que debería conocerlo y escribirle, pero no lo he hecho porque soy muy vago. 

¿Cómo ha sido tu experiencia en "Los Simpson"?:



Aparte del Actor secundario Bob, también pongo la voz a Chalmers, Dios o a Melvin Van Horne (el que lleva un huesito en la cabeza). De todos ellos me quedo con Bob (que en la versión original también lo hace Kelsey Grammer), porque es un personaje al que le puedes sacar mucha miga, es el malo, y cuando sale, se hace el dueño del capítulo. Me gusta hacer de malo, es algo que he hecho millones de veces.

Hace unos años, la Fox consideró el doblaje en castellano de "Los Simpson" como el mejor de toda Europa. ¿Cómo sienta tener ese reconocimiento?:

Sienta muy bien, y de hecho no lo sabía y me alegro. Yo a mi amigo Carlos del Pino (el actor que dobla a Flanders) siempre le digo la suerte que tenemos de estar en antena 365 días al año en diferentes canales, algo que no le pasa ni a Matías Prats. 

Algo que agrada de "Los Simpson", es que se respeten las traducciones del original cuando se hacen referencias a personajes que en nuestro país no se conocen. Esto hace que no se manipulen y españolicen los diálogos, como  sucede en películas como "Ted" (2012), donde se hace mención a personajes populares sólo en España. ¿Qué opinas de esta tendencia?:

Me parece horrorosa, hay muchas formas sustitutivas en el doblaje, sin necesidad de nombrar a los famosos españoles. Y eso en vez de tener gracia, lo que queda es hortera.

¿Qué otros trabajos habías hecho anterior y posteriormente?:

Yo empecé en 1981, antes de "Cheers" ya había hecho la serie de "Fama", y otras como "Las aventuras de bravo soldado Schweik", y "La fuga de Logan". En fechas recientes también doblé a dos personajes en "Juego de tronos", los dos muertos, pero es que en esa serie matan a todos.

En tu primera etapa fuiste la voz de Coco en "Barrio Sésamo", ¿el hecho de que supieras cantar fue un plus para que te seleccionaran?:

Sí, yo veía "Barrio Sésamo" antes de participar en el programa. A mi me seleccionaron cuando ya Coco empezó a cantar, porque se hicieron castings de gente que pudiera hacerlo. Una de las canciones que canté fue "Suave y azul". 



¿Hay muchas ocasiones en las que no te han seleccionado para un determinado papel?:

Si, he hecho millones de castings en los que no me han cogido, incluso para interpretar a un búho, algo que al final agradecí, porque tenía que dejarme la voz.

¿Qué personaje o actor te hubiera gustado doblar?:

Creo que a Brad Davis, el protagonista de "El expreso de medianoche" (1978), o a Daniel Stern en "Solo en casa" (1990). 

¿Qué opinas de los que piensan que los actores de doblaje son unos imitadores de los actores originales?:

Yo pienso que esto no es cierto, porque muchas veces el doblaje ha mejorado el original, por tono de voz e interpretación. Si tu ves "Casablanca" (1942), está mejor doblada por José Guardiola, en comparación con la voz de Humphrey Bogart. Esto también pasaba en "Gilda" (1946), cuando Rita Hayworth fue doblada por la maravillosa Celia Honrubia. 

Por otra parte, también hay veces en que se iguala, y otras en las que se empeora, ya que con un mal doblaje te has cargado una película. 

¿Cómo se aprende la técnica del doblaje?:

Primero, y ante todo, hay que ser actor, y luego aprender la técnica, que es lo más complicado, por el hecho de que tienes que leer, interpretar, y ajustarte a los labios del actor original. Yo tengo compañeros con voces de todo tipo, desde átonas, a roncas o timbradas. La voz, quizá es está más valorada cuando haces publicidad. 

El doblaje es una gran escuela de dicción. Hay gente que trabaja en televisión que viene al doblaje para mejorar en eso, o para quitarse el miedo escénico. Es un trabajo de precisión. 

¿Cómo es la técnica de doblar vídeojuegos?:

La técnica es diferente. En vídeojuegos tu no ves la boca, sino un gráfico de audio. Tienes que ir exacto en tiempos, pero no importan tanto las pausas de en medio, porque las mueven. La técnica es mucho más fácil que en el doblaje tradicional, ya que vas repitiendo lo que dice el doblador original en inglés. Es un terreno que tiene mucho futuro, porque además es una industria muy potente. Hubo años en que gané más dinero en vídeojuegos que en series y películas. 

¿Crees que el circuito de los actores de doblaje es muy cerrado?:

Cuando yo empecé lo era, pero ahora hay muchas más escuelas de doblaje, y no es tan difícil acceder.  A pesar de que ahora hay mucho más contenido multimedia y plataformas, cuando yo empecé el nivel de trabajo era mucho mayor.  

¿Qué opinas de actores de doblaje como el ya citado José Guardiola o Constantino Romero?:

Constantino era un monstruo. No tuve la oportunidad de conocerle porque pertenecía al colectivo de Barcelona. Las dos grandes potencias de doblaje son Madrid y Barcelona, aunque también se dobla en Valencia, La Coruña o El País Vasco. 

A Guardiola si tuve el placer de conocerlo y trabajar con él en mis comienzos, aprendí mucho gracias a su ayuda.

También destacaría a Manolo Cano, que fue la voz de Norman Bates en "Psicosis" (1960), y que fue una de la voces más hermosas que ha dado este país. De los actuales me gusta Luis Porcar, el que hace la voz de Hugh Laurie en "House". 

Respecto a la actrices, destacaría a Rosa Guiñón, la voz de Meryl Streep, que está para comérsela y siempre me quedo embobado escuchándola; o a María Luisa Solá, que hace a Sigourney Weaver. 

Mucha de esa gente está a punto de jubilarse o ha fallecido (el propio Carlos Revilla, o Antonio Fernández, que hacía la voz del padre de "Frasier", murió muy poco tiempo después de grabar la última temporada de la serie, lo cual para mi fue un palo enorme). A veces le digo a mi compañera Ana Ángeles García (que fue la voz de "Marco"), que ahora nosotros somos los clásicos.

¿Qué opinas del hecho de que haya espectadores que sólo les gusta ver películas en versión original y detesta el doblaje?:

Este es uno de los temas polémicos que tenemos en España. Igual no lo veremos nosotros, pero a la larga, la versión original ganará la batalla. Lo de ver películas y series en versión original cada vez es más potente, aunque sea por los que piensan que así aprenderán mejor inglés. 

¿Cómo viviste la huelga de actores de doblaje de 1993?:

Marcó un antes y un después, fueron 101 días sin ingresos. Fue una la segunda huelga más larga jamás llevada a cabo en España, quitando el 15-M. La idea era unificar los precios de doblaje en cada Comunidad Autonóma. Pero esto era bastante utópico, porque cada Comunidad tiene potestad para hacer lo que le de la gana con sus precios. Perdimos un 50% de poder adquisitivo, y ganaron la huelga las empresas, los cuales se aprovecharon de la situación.

¿Cuál es tu opinión de que famosos, actores o cantantes se pasen al doblaje sin tener experiencia en la técnica?:

Esto pertenece a una gran labor de marketing, donde hay mucho dinero de por medio. El hecho de que una determinada celebridad como un cómico, ponga la voz a un personaje, tiene tirón de público, y eso va a existir siempre. Sin embargo, esta gente sin experiencia en doblaje, tarda muchísimo más que los que nos dedicamos a ello habitualmente. 

¿Y que en algunos musicales se doblen las canciones?:

Esto pasa por ejemplo en "Sonrisas y lágrimas" (1965). Cuando Julie Andrews canta en español, utilizan una cantante, no lo hace la misma actriz que la dobla en los diálogos. Lo mejor es que se mantengan las canciones en inglés, porque por muy buenas cantantes que escojan, no quedan bien porque el doblaje cantando se nota más. 

En lo referente a tu labor como actor delante de la cámara, empezaste tarde, en el 2007. ¿Cómo fue este cambio?:

Yo es que soy muy vago, y empecé tarde, eso me lo recrimino. Participé en 2015 en un episodio de "Cuéntame", donde hice del cardiólogo de Antonio Alcántara (Imanol Arias). También aparecí en un capítulo de "El ministerio del tiempo" que se emitió recientemente. 

En 2012 participé en el cortometraje vinculado al 15-M y titulado "Bastille", sobre el poder económico contra el poder político. Lo raro fue que pudo proyectarse en el Palacio del Senado de Madrid, delante de todos los senadores, lo cual no es moco de pavo. Había un senador a mi lado que decía: "Cuando le cuente a mi señora que he estado al lado de Frasier". Y yo le contesté "Pero señoría, yo no soy Frasier, sólo soy la voz", y él me dijo "Sí, pero eres la voz, da igual". 

Yo aconsejo a mis alumnos que alternen el doblaje con la interpretación de imagen, para que no llegues tarde, como me pasó a mí, y además es más fácil conseguir trabajo.  

¿Qué otros trabajos recientes has realizado y cuáles son tus últimos proyectos?:




En 2014 puse la voz a Kai en "Frozen". Ahora he estado poniendo doblando al villano Damien Darhk (Neal McDonough) en las series "Arrow" y "Legends of Tomorrow". Es un malo muy exagerado, y para mi es lo más fácil de hacer. 

Por otra parte, fui el narrador del documental "Cervantes, la búsqueda" (2016) sobre la búsqueda de los restos del autor de "El Quijote"; y hace poco volvía doblar a Kelsey Grammer en una película que se llama "Breaking the Bank" (2014). 

Ahora mismo estoy haciendo una serie italiana titulada "Alex & Co", y tengo pendiente un trabajo publicitario.



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viernes, 3 de junio de 2016

IN MEMORIAM: MUHAMMAD ALI: "EL REY DEL MUNDO, EL MÁS GRANDE, EL MÁS REBELDE": POR RAYCO


El mundo del deporte de élite, y de sus deportistas, siempre vive con la acusación de ser un planeta irreal, lleno de héroes admirados pero ajenos a la sociedad que les rodea. Muhammad Ali logró evitar esa acusación trascendiendo más allá del ring. No sólo esquivó a la indiferencia social flotando como una mariposa, sino que golpeó a la realidad social picando como una avispa.

Nacido como Cassius Marcellus Clay Jr., en Louiseville, Kentucky (EEUU) el 17 de enero en 1942. Su padre era un tipo muy popular en la comunidad con una bien ganada fama de mujeriego; su madre Odessa fue una figura referencial en su vida. Cassius era un chaval tímido pero sociable aunque con bastantes problemas a la hora de concentrarse en los estudios. Siendo adolescente, empezó a trabajar en una librería y entre sus estanterías halló su destino.

Cassius quedó impresionado con un libro donde se narraban los éxitos de Jack Johnson "El Gigante de Galveston" (1878-1946), el primer afroamericano campeón del mundo de boxeo. Pasó la mayor parte de su adolescencia entrenando y cuidado su alimentación para subir al ring en cuanto la edad se lo permitiera.

Con 17  años ya era campeón nacional de los semipesados de la AAU. Su primer gran triunfo llegó en los JJOO de Roma en 1960 cuando ganó el oro tras derrotar en la final al polaco Zbigniew Pietrzykowski, aunque no tuvo mucho eco a nivel nacional.

Con el salto al profesionalismo, se hizo notar más por su verborrea que por sus victorias, ganándose el apodo de "Louisville Lip" ("El bocazas de Louisville"). Las victorias seguían llegando y su oportunidad para optar al Título Mundial de los Pesos Pasados tenía que llegar más pronto que tarde.


El 25 de febrero de 1964 se enfrentó a Sonny Liston en el Convention Hall de Miami Beach. Ali fue a por Liston desde el principio y acabó con Liston retirándose tras el sexto asalto al no poder mover su hombro izquierdo. El bocazas de Louisville no puedo evitar subirse al rincón para reivindicarse ante todo aquel que le había subestimado en la previa. Al día siguiente, anunció que cambiaría su nombre por el de Muhammad Ali para ser un hombre libre ya que hasta ahora había tenido un nombre de esclavo.




No faltó quien acusó a Ali de buscar notoriedad porque que se decía que había ganado su cinturón de campeón por la lesión de Liston y que por ello, no era un campeón con todas las de la ley.

Las primeras defensas del título fueron la revancha ante Liston y después ante Floyd Patterson, este combate fue especialmente cruento, se decidió en el 12º asalto, porque Patterson se refería a Ali por su nombre anterior y comentó que quería ganar para devolver el título a Estados Unidos, Ali respondió llamándole "Tío Tom". En 1965, Ali ya era una figura que dividía a la sociedad norteamericana por su implicación en la lucha contra la segregación racial y contra el cristianismo (se había unido a la Nación del Islam renegando de su educación baptista).




Tras varias defensas del título con éxito, Ali es llamado a filas para combatir en la Guerra del Vietnam. El campeón se niega alegando objeción de conciencia debido a su pertenencia a la Nación del Islam. "No tengo problemas con el Viet Cong, ninguno de ellos me ha llamado nigger".

La respuesta de las asociaciones pugilísticas fue quitarle la licencia para boxear lo que suponía la pérdida de sus títulos. Ali combatiría hasta tres años y medio después llegando a su retiro forzoso con 29 victorias, 22 por KO y derrotas.

En 1971, Joe Frazier había unificado todos los cinturones de los pesos pesados tras derrotar a Jimmy Ellis. Las asociaciones devolvieron a Ali su licencia y su retorno sería a lo grande, retando al campeón. El combate se disputó en el Madison Square Garden el 8 de marzo de 1971. Era el duelo que nadie que fuera alguien en la Gran Manzana podía permitirse el lujo de perderse. Fue un enfrentamiento con muchas alternativas donde Ali fue de más a menos, pero Frazier se acabó imponiendo a los puntos inaugurando el casillero de derrotas de Ali. Fue un combate épico pero no tanto como el que se celebraría tres años después en un exótico escenario.




Corría el año 1974, Ali había recuperado uno de los cetros pero los más importantes los poseía Geroge Foreman. Ambos púgiles pedían una cantidad elevada para aceptar el reto, por lo que Don King movió los hilos y consiguió el apoyo e interés de Mobutu Sese Seko, dirigente de Zaire, que quería promocionar su país.

El combate fue bautizado con un nombre que pasó a la historia, "The Rumble in the Jungle". La expectación fue tal que unos días antes se celebró un festival donde actuaron músicos africanos con MIriam Makeba al frente y norteamericanos como James Brown y B.B. King. El 30 de octubre en Kinshasa, ante 60.000 espectadores, Foreman empezó cumpliendo el guión establecido y fue a por Ali con todo. El aspirante aguantaba colocando algún buen golpe de vez en cuando. Siendo consciente de que no podía ir a campo abierto, Ali decidió aguantar la tormenta de golpes y cansar a Foreman, que no estaba acostumbrado a combates largos. En el octavo asalto, el rey decidió recuperar su corona y noqueó al hasta ahora campeón invicto.






Todo este fenómeno deportivo, social y cultural fue convertido en documental dos décadas después por Leon Gast en "Cuando fuimos reyes" (1996). Excepcional largometraje ganador del Oscar al Mejor Largometraje Documental, con toda justicia.





Ali defendió su reconquistado reinado por primera vez contra el modesto púgil Chuck Wepner, quien no sólo aguanto diez asaltos sino que llegó a enviar a lona al campeón en el noveno. Wepner, perdió por KO técnico pero inspiró a un actor de tercera fila llamado Sylvester Stallone a escribir un guión llamado "Rocky". El resto, ya es historia del cine.

Tras el exitoso combate en Zaire, Ferdinand Marcos pensó que su Filipinas podía hacerlo igual o mejor. Así, el 1 de octubre en 1975 se celebró en Ciudad Quezón "The Thrilla in Manila", el que sería el tercer duelo entre Muhammad Ali y Joe Frazier.

Hasta ese momento iban empatados a uno. Ali se vio en apuros porque el calor filipino le afectaba más que Frazier y el árbitro se dedicó a impedir que Ali agarrara constantemente a Frazier como hizo con Foreman en Zaire. Frazier, al que Ali había despreciado llamándolo "viejo decadente" dio todo lo que le quedaba y puso contra las cuerdas al campeón. No le interesaba un combate eterno. Pero Ali aguantó y empezó a percutir con su derecha en la cara de un agotado Frazier. Finalizado el decimocuarto round, Smokin' Joe estaba casi ciego pero decidido a pelear, su entrenador, Eddie Futch, puso cordura y evitó males mayores.

Ali retenía los títulos pero acabó física y moralmente fundido. "Ha sacado lo mejor de mí. Es un demonio de hombre. Dios le bendiga", "Frazier es el mejor boxeador del mundo, después de mí", declaró el campeón. Todos los periodistas se frotaban los ojos. Muhammad Ali había elogiado a un rival. Algo había cambiado.




El último gran rival de Ali fue Leon "Neon" Spinks. Al igual que Ali y Frazier, Spinks también fue oro olímpico. Cuando se programó la pelea para febrero de 1978, Spinks apenas había disputado siete combates profesionales. El campeón no se tomó el combate en serio y quiso repetir la jugada de Zaire y Filipinas pero Spinks tenía 25 años y no se cansaba. Intentó reaccionar pero el aspirante se defendía bien y contraatacaba mejor. Ali apenas llegó al campanazo final y los jueces le dieron la victoria a Spinks.

El nuevo campeón no encajó bien su éxito y se dedicó a la marihuana y al alcohol. Por eso, a nadie le sorprendió que Ali recuperara el cetro sólo siete meses después de perderlo.

Tras retirarse y perder sus títulos, regresó por un breve periodo para colgar los guantes definitivamente en diciembre de 1981.



Personalidad influyente, su fama ha inspirado canciones, series animadas ("I Am The Greatest: The Adventures of Muhammad Ali" -1977-), películas (protagonizó su propio biopic "Yo, el mejor" -1977-, aunque la más destacada es la correcta e irregular "Ali" de Michael Mann -2001-, con Will Smith interpretándole) y hasta llegó a vérselas en un ring contra el mismísimo Superman en un cómic de 1978.  En 1979 volvió a ejercer como actor en un episodio de la sitcom "Arnold" y como protagonista del telefilm "Freedom Road", junto a Kris Kristofferson.






En los años siguientes dejó claro que no iba a dejar la escena pública mostrando su apoyo al pastor Jesse Jackson o denunciando el régimen del Apartheid sudafricano. En 1998 fue nombrado mensajero de la paz por las Naciones Unidas.


En los años 90 se fue haciendo cada mes más patente que padecía Parkinson, a la enfermedad se le unió el fallecimiento de su madre en 1994. Fue un duro golpe para Cassius (su madre era la única persona a la que le permitía usar su nombre de esclavo), el más duro que recibió en su vida.

Ali se casó en cuatro ocasiones y tuvo nueve hijos (entre los que figura la ex boxeadora, actriz y presentadora Laila Ali), uno de ellos adoptado y dos reconocidos de relaciones extramaritales. 




En 1996, Muhammad Ali fue designado para encender el pebetero de los JJOO de Atlanta. El COI aprovechó para entregarle una nueva medalla de oro. La original, la había tirado al río Ohio en 1961 tras habérsele negado a él y a un amigo el acceso a los aseos en un restaurante.


Encender el pebetero fue una reconciliación y reconocimiento de una parte de la sociedad estadounidense que siempre le miró con enorme desconfianza, como un elemento subversivo. A Muhammad Ali siempre le importó poco lo que pensaran de él. Eso es lo que suele pasar cuando eres consciente de que eres el mejor, el más grande. Su fallecimiento tuvo lugar el 3 de junio de 2016 en Arizona (USA), a la edad de 74 años.





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martes, 31 de mayo de 2016

DEVORADORES 2: ELECTRIC BOOGALOO: PROGRAMA 61: "X-MEN: APOCALIPSIS" Y "DEADPOOL"




Con el estreno de "X-Men: Apocalipsis" (2016) de Bryan Singer, comentamos la película y hacemos un repaso por las apariciones del villano Apocalipsis en el cómic. Aunque con cierto retraso desde su estreno, la segunda parte la hemos dedicado a la exitosa "Deadpool" (2016) y a su honónimo en el cómic, conocido en España como "Masacre". Finalmente, hacemos un pequeño repaso por vídeojuegos relacionados con los personajes de ambos films. 

PARA ESCUCHAR EL PROGRAMA CLIQUEAD EN: 



sábado, 28 de mayo de 2016

LITERATURA: “EL PUENTE DE BROOLKYN” (2015) DE HENRY MILLER: POR ALEXIS BRITO DELGADO

Todo hombre, cuando se ha ganado la legítima muerte que precede a la madurez, regresa a la infancia en busca de inspiración y alimento. Entonces es cuando su siesta queda alterada por sueños proféticos y perturbadores; recurre al sueño para estar más vívidamente despierto.

Henry Miller




Autor: Henry Miller
Editorial: Navona Editorial
Colección: Terapias Verdes
Género: Narrativa
Edición: Tapa blanda
Año Publicación: 2015




Inédito en España hasta el 2015, El puente de Brooklyn y otros relatos reúne una serie de historias escritas en diferentes periodos de la vida de Henry Miller. Cada una es un universo en sí misma, divididas entre la fina línea que separa la realidad y la ficción, que desgranan todo tipo de reflexiones personales desde la decadencia del planeta, la hipocresía de las apariencias, el caos producido por la Segunda Guerra Mundial, la muerte del afecto y la convicción de redimir al ser humano de su egoísmo, mezquindad e imperfecciones.

Pese actuar como un cínico rebelde, siempre en busca de la manera de cubrir sus necesidades (comida, bebida, alojamiento, sexo) con el mínimo esfuerzo, Miller era un individuo increíblemente observador que analizaba su entorno y el comportamiento de sus semejantes hasta el mínimo detalle. Aunque no la respetara como concepto, la influencia de la sociedad fue crucial a la hora de crear su obra. Una de sus características más pronunciadas —aparte de la sátira, humor negro y crítica habituales— es el exacerbado individualismo que lo obligó a dar la espalda al modelo de vida americano sustentado en el trabajo, la familia, la patria y la religión. Ello conllevó a una precaria existencia en la que no le quedó otro remedio que subsistir de modo parasitario de amistades, conocidos y amantes. Huelga decir que ello jamás le importó en absoluto —tal como narra en “Fricandó astrológico”, hilarante historia en la que se burla de unos millonarios pueriles, místicos, absurdos y obsesionados con los signos del zodiaco— a la hora de desplumar a todos aquellos pobres incautos.



Ambientado durante su estancia en Francia, puede que “Via Dieppe-New Haven” sea el mejor relato de la presente antología. Nos encontramos con Miller inmerso en una odisea homérica, dispuesto a alcanzar Inglaterra para pasar una pequeña temporada de vacaciones navideñas. Aparte de sus perpetuos problemas económicos y el hastío ante la carencia de novedades, cabe destacar la tormentosa relación sentimental que mantenía con su segunda esposa, June Miller, cuya presencia fue innegable durante toda su carrera literaria. Tal como suele suceder en estos casos, los agentes de seguridad e inmigración se empeñarán en arruinar sus planes con una serie de normas, medidas y acciones burocráticas tan férreas como despreciables.

En “El excombatiente alcohólico y con el cráneo con forma de tabla de lavar” nos encontramos con una situación de lo más corriente —tropezar con un desconocido por la calle ansioso de compañía— que deriva en un análisis sobre la condición humana, la verdad, la mentira y la ilusión, los efectos negativos del alcohol, la carencia de libertad del mundo moderno, el derecho a tomar decisiones erróneas y la fantasía que implica crear un sueño que sirva como tapadera para atenuar el dolor de una vida condenada al fracaso.

“El puente de Brooklyn” es una metáfora sobre soltar amarras, destruir a la persona creada durante la infancia y la juventud a favor del hombre inmerso en la búsqueda espiritual inaccesible que implica la madurez: la paz interior después de un largo periodo de culpa, sufrimiento y, por último, redención. La mirada corrosiva del autor, en vez de centrarse en el exterior, deriva hacia su propia alma, analizando los actos que lo han conducido hasta aquel punto de su existencia.

Otro brillante relato es “Madeimoselle Claude” en el que imperan los cafés parisinos, las calles miserables, los hoteles de mala muerte, la poco gratificante labor de las prostitutas, los chulos que explotan a sus protegidas, las enfermedades venéreas tratadas con parafina y el “amor” comprado por dinero. Mundo que conocía a la perfección de primera mano. Pobre como una rata, partidario de ser mantenido por cualquiera con tal de comer con asiduidad, Miller fantasea con la idea de entregarse al sexo opuesto sin ninguna clase de diatribas. Puestas de sol, manjares, paseos al atardecer, vinos caros y residencias de lujo. La desinteresada muestra de humanidad de un sueño improbable de cumplir.




Por último, “El puerto de Paros” parece un fragmento perdido de El coloso de Marusi en el que el autor hace hincapié en la belleza de Grecia, la afabilidad de sus gentes, las maravillas naturales que contempla con asombro y la tranquilidad que le aporta haberse encontrado a sí mismo después de largos años de vagabundeo, contradicciones y la necesidad de aislarse del sistema que ha intentado convertirlo en un esclavo por todos los medios.


Distante, analítico, obsceno, profundo, sarcástico y provocador, Miller nunca llega a involucrarse a nivel emocional con aquellos que encuentra por el camino por la sencilla razón que sus iguales son demasiado necios como para salvarse de sí mismos. La experiencia de toda una vida le ha demostrado un hecho irrefutable: no merece la pena sacrificarse por cambiar lo imposible. 


SOBRE EL AUTOR:


Alexis Brito Delgado nació en Tenerife en 1980. Autor de las novelas “Soldado de fortuna: Las aventuras de Konrad Stark” (Dlorean Ediciones, 2013) y “Gravity Grave” (Palabras de agua, 2014).




lunes, 23 de mayo de 2016

DANUTA LATO


Nació el 25 de noviembre de 1963 en Podkarpackie (Polonia).

Se estableció en la República Federal Alemana, y debido a sus exuberantes pechos, en los años 80 trabajó como modelo y posó desnuda para revistas como Penthhouse, así como para otras publicaciones de este país. Algunas de sus fotos sexys formaron parte del disco "Flug der Leindenschaft". Posteriormente debutó como actriz en comedias eróticas, aunque nunca se dedicó a la pornografía, como muchas veces se ha dicho. Su primer trabajo en el cine lo llevó a cabo como secundaria en la comedia alemana "Drei und eine halbe Portion" (1985). Sus siguientes películas fueron "Total bescheuert" (1986), "Nipagesh Basivuv" (1987) y "Nipagesh Bachof" (1987). También fue famosa en Israel al participar en programas de cámara oculta.

En 1987, aprovechando la moda de cantantes como Sabrina o Samantha Fox, lanzó el single pop "Touch My Heart"/"I Need You", con el que gozó de cierta popularidad como sex symbol. Sin embargo, su mayor vulgaridad, su aspecto menos juvenil y su poca gracia para bailar en el escenario, hicieron que quedase eclipsada por las ya citadas. En TVE interpretó "Touch My Heart" en programas televisivos como "Viaje con nosotros" (1988), presentado por Javier Gurruchaga; "Entre amigos" o "A tope". Al mismo tiempo, en 1988 fue dos veces portada de la revista Interviu, y se editó su tema "Sensual Mix", que era una remezcla de sus dos primeros singles. 






A lo largo de 1988 también actuó en otros espacios televisivos interpretando la canción "For Your Love", que no fue editada en formato de disco. Un año después se comercializó su siguiente single "Whenever You Go"/"Nobody's Woman", y estos dos temas, así como "Touch My Heart", formaron parte del recopilatorio "Hot Girls", que también incluyó los hits de Sabrina y Samantha Fox.



A finales de los 80 y principios de los 90 continuó ejerciendo como actriz en Alemania con películas como "Felix" (1988), "Beim nächsten Mann wird alles anders" (1989)., "Busen 2" (1989), "Neshika Bametzach" (1990) y "Pommes Rot-Weiß" (1990). En 1991 actuó en el film de acción italiano "Soldado de fortuna", y en un episodio de la serie germana "La herencia de los Guldenburg". En 1994 volvió a la música cantando el tema "Love to Love You" en programas televisivos, pero este trabajo tampoco fue editado como disco. Su última experiencia musical la llevó a cabo colaborando en el álbum "Angels in Motion" de la cantante Eylin de Winter, donde fue acreditada como East Voice Danuta L. En 1997 hizo su último trabajo interpretativo en un episodio de la serie policíaca alemana "Un caso para dos". 

Tras esta intervención, se retiró del mundo de espectáculo y durante un tiempo hubo escasa información sobre su paradero. Posteriormente fue entrevistada en el programa de la televisión alemana "Fliege Die Talkshow", donde se pudo ver su cambio físico y explicó que estaba casada, era madre de una niña y se sentía realizada como mujer. En el terreno profesional, se formó en rehabilitación y empezó a trabajar como fisioterapueta en Bavaria (Alemania). 


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domingo, 22 de mayo de 2016

ENTREVISTA A IGNASI VIDAL, PABLO PUYOL Y JUAN JOSÉ AFONSO, RESPOSABLES DE LA OBRA "DIGNIDAD"



El viernes 20 de mayo tuvo lugar un nuevo Encuentro de Amigos del Teatro Guimerá, que en esta ocasión contó con la presencia de del director escénico Juan José Afonso y de los actores Ignasi Vidal y Pablo Puyol, responsables de "Dignidad", obra que se estrenó en el teatro tinerfeño el sábado 21 de mayo.

Escrita por el propio Ignasi Vidal, su argumento gira en torno a un despacho en la sede de un partido político en el que dos hombres que comparten unas ideas, aspiran a hacerse con el poder para cambiar aquello que no funciona.  Ambos representan la esperanza, la ilusión y el cambio para una sociedad cada vez más desencantada con la política y todo lo que la envuelve. Sin embargo, una cosa es la realidad que el ciudadano ve en su casa, en la televisión, a través de los filtros a los que se somete la información, y otra bien distinta es la realidad desconocida en la intimidad de un despacho, aquí convertido en una especie de ring, a modo de metáfora de la arena en la que miden sus fuerzas los luchadores. Sus protagonistas son dos hombres que han caminado juntos, unidos con el devenir de los años por una sólida amistad, pero están a punto de destapar que el poder, sólo por la presumible proximidad a la que se encuentran de él, los está transformando y alejándolos peligrosamente.


De izquierda a derecha: Ignasi Vidal, Juan José Afonso y Pablo Puyol.

¿Qué nos ofrece "Dignidad"?:

Ignasi Vidal: Mi idea a la hora de escribir "Dignidad" fue crear una historia de amistad y de traición en un contexto de política. La historia plantea temas universales, y el principal de ellos es el de como el ejercicio del poder afecta y transforma la amistad auténtica entre dos hombres que llevan mucho tiempo trabajando juntos. No es una función que hable únicamente de política, sino también de la condición humana.

Pablo Puyol: La política es usada en la obra para hablar de otro concepto más importante, como es la libertad.


Juan José Afonso: Todo lo que se plantea está de plena actualidad, es como leer un periódico todos los días. La corrupción en los partidos políticos ha existido siempre, seguramente antes más que ahora, pero antiguamente ocurría que no nos enterábamos. 

Ignasi Vidal, ¿cuáles fueron tus inspiraciones a la hora de escribir el guión?: 


Ignasi Vidal: Es una obra original que tiene su germen en diversos autores y pensadores políticos, de hecho hay algo de "El príncipe de Maquiavelo", que sentó las bases de la política moderna.  Al mismo tiempo también plasmo mis experiencias cuando estuve colaborando en un partido político de UPYD durante un tiempo. Debido a ello me di cuenta que la política puede ser una de las más nobles actividades que puede hacer el hombre, y que no tiene nada que ver con la que se practica dentro de los partidos políticos. Y de eso habla la función, ya que siendo un instrumento para cambiar la vida de las personas, en los partidos no es más que una cuestión de sus libres intereses y prioridades, que los llevan a actuar en contra de los otros grupos políticos que forman parte de la misma familia. En el fondo, en lugar de hablar de un partido político, también podríamos plantear el mismo contexto dentro de una gran empresa.

Ignasi Vidal, ¿cómo ves el oficio de actor tras haber ejercido como director?:

Ignasi Vidal: Es algo que te cambia la óptica. Para mi dirigir es llegar a un acuerdo con los actores. Yo me di cuenta de que quería ser director cuando me iba al teatro y observada que cada actor tenía un lenguaje distinto, ya que a veces se produce una batalla entre los actores por sobresalir uno por encima del otro, lo cual no deja de ser una visión equivocada, cuando lo ideal es que ambos se complementen en su actuación para que la función brille. 

Yo quiero dirigir del mismo modo en el que a mi me gustaría que me dirigieran, y conseguir dejar espacio al actor. Porque a veces, la tiranía del director es lo que mata el trabajo del actor.  El director no te va a decir como es el personaje, el personaje es una responsabilidad de todos, tanto del actor, como del director o los compañeros. Si el actor va con el texto muy aprendido, sólo está pendiente de su frase y no de lo que pasa en la obra.

Ignasi Vidal, ¿hubo alguna diferencia entre tu visión inicial de la obra y el enfoque que le dio Juan José Afonso como director?:


Ignasi Vidal: Sí, Juan José tuvo una visión muy particular sobre la escenografía, no quería que el escenario fuera un despacho al uso, sino que el espectador pudiera ver que la acción estuviese flotando en un espacio negro como un ring de boxeo. Para conseguir este efecto, Sergio, el iluminador, dio un gran pelotazo de luz sobre el escenario, pero como nuestros rostros quedaban en sombra, pensó en poner unos pequeñas luces para que iluminasen de modo perfecto. Sin embargo, esta idea fue descartada, porque no le gustó a Juan José.  

Pablo Puyol, ¿cómo ha sido tu experiencia en la obra, tras incorporarte de forma abrupta en sustitución del actor Daniel Muriel?:

Pablo Puyol: Llegué a ella para sustituir a Daniel y me encontré con una función muy intensa y con mucho texto. Hay ocasiones en las que los actores nos solemos cansar de representar tantas veces una misma función, pero con ésta, afortunadamente no me pasa, y siempre encuentro algo nuevo y le saco más partido. 


Pablo Puyol, ¿cómo viviste el fenómeno fan de la serie "Un paso adelante" y como fue afrontar su final?:

Pablo Puyol: Cuando llegué a "Un paso adelante" ya tenía experiencia como actor, y pude afrontar bien el fenómeno que supuso, que fue una auténtica locura que no había vivido jamás. De igual modo, asumí el final de la serie con normalidad y pude reconducir mi carrera hacia nuevos proyectos.  




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