jueves, 25 de junio de 2015

IN MEMORIAM: PATRICK MACNEE

Nació el 6 de febrero de 1922 en Londres (Gran Bretaña).
Perteneciente a una familia acomodada, su padre Daniel se dedicaba a la cría de caballos, pero acabó volcándose en el alcohol y el juego, arruinó a la familia y se manchó del hogar. De este modo, Patrick se quedó al cuidado de su madre Dorothea Mary.
Durante su adolescencia se graduó en Eton y al terminar sus estudios se interesó por la interpretación debutando como extra en la película "Pigmalión" (1938). Su carrera se vio interrumpida cuando hizo el servicio militar en la marina. Una vez licenciado, estudió interpretación en la "Webber Douglas School of Dramatic Art" de Londres.
Tras realizar otros trabajos como figurante o secundario en "Hamlet" (148) de Laurence Olivier, "Ultimatum" (1950), "El libertador" (1950), consiguió el papel del joven Jacob Marley en el largometraje "Cuento de Navidad" (1951), adaptación del clásico literario de Charles Dickens. Al estar en desacuerdo con los limitados papeles que consiguió, a principios de los años 50 se trasladó a Canadá donde intervino en varios telefilms, siendo destacable una adaptación de "Otelo" en la que encarnó a Casio.
En 1954 se marchó a Estados Unidos trabajando en Broadway junto a la compañía teatral "Old Vic" y poco tiempo después probó suerte en Hollywood. En 1956 interpretó al teniente coronel Medley en el film bélico británico "La batalla del Río de La Plata", y un año más tarde hizo una participación secundaria en la comedia musical de George Cukor "Las Girls", junto a Gene Kelly. En 1959 colaboró en la serie protagonizada por Leslie Nielsen "Swamp Fox", en la que dio vida a un capitán británico. En la televisión norteamericana también intervino en episodios de "Alfred Hitchcock Presenta" o "La dimensión desconocida.
Regresó a Gran Bretaña en 1960 donde debutó como productor de la serie "Winston Churchill: The Valiant Years", que se mantuvo una temporada en antena. Al año siguiente se produjo su golpe de suerte con la serie de aventuras "Los Vengadores", en la que encarnó a John Steed. Las tramas comenzaron siendo detectivescas y en ellas lo ayudaba el Dr. David Keel (Ian Hendry). A partir del segundo año de emisión, John Steed pasó a ser una agente secreto ataviado como el clásico gentleman inglés con bombín y paraguas, teniendo como mano derecha a la bella Dr. Cathy Gale (Honor Blackman). Sin embargo, la serie alcanzó su máxima popularidad a partir de 1965, cuando hizo acto de presencia la arrebatadora Emma Peel (Diana Rigg). En plena fiebre de James Bond, las tramas estaban repletas de organizaciones secretas con villanos megalómanos que inventaban armas destructivas. La estética pop y los elementos de cómic y humor se acentuaron aún más con los episodios rodados en color, en los que aparecieron actores invitados como Christopher Lee, Peter Cushing o Donald Sutherland. Todos ello convirtió a esta producción en objeto de culto a nivel mundial. Diana Rigg abandonó la serie en 1967 y fue sustituida por la canadiense Linda Thorson que dio vida a una nueva agente llamada Tara King. "Los Vengadores" ya no era lo mismo sin Emma Peel y por este motivo la séptima temporada (1968-69) fue la última, siendo Patrick Macnee el único intérprete que apareció en todos sus episodios.


La serie le reportó grandes beneficios económicos, y a lo largo de los años 70 prosiguió trabajando en Estados Unidos como actor invitado en series de éxito como "Colombo" y "Los dos mosqueteros", y fue actor de reparto en la película de terror "Vampiros" (1970). En 1976 encarnó al Dr. Watson en el telefilm "Sherlock Holmes en Nueva York", donde Roger Moore interpretó al archiconocido detective. Ese mismo año retomó su querido personaje de John Steed en "Los Nuevos Vengadores", donde era ayudado por los agentes Purdy (Joanna Lumley) y Mike Gambit (Gareth Hunt), pero esta nueva propuesta no tenía el encanto de la serie original y los guiones resultaron insulsos, por estos motivos no funcionó demasiado bien entre la audiencia y tan sólo se mantuvo una temporada en antena.



En 1979 participó en narrador, actor de doblaje e intérprete en varios episodios de "Galáctica: Estrella de combate".Durante los años 80 intervino como secundario en varios films entre los que destacan: "Lobos marinos" (1980), "Aullidos" (1981), "Los locos del bisturí" (1982), "This is Spinal Tap" (1984), "Panorama para matar" (1985), "Waxwork" (1987) y "La máscara de la muerte roja" (1989). Sin desvincularse de la pequeña pantalla participó en tres series: "Gavilan" (1982), "Likely Stories Vol. 2" (1983) y "Empire" (1984), todos ellas permanecieron una única temporada en antena. En 1989 tuvo una participación especial en la miniserie "La vuelta al mundo en 80 días", protagonizada por Pierce Brosnan, Eric Idle y Julia Nickson. Por esta misma época y en los 90 hizo otros pudimos verlo en episodios de "Automan", "Magnum", "Hart y Hart", "Vacaciones en el mar", "Hotel" o "La guerra de los mundos 2", Contacto en California", "Sigue soñando", "Se ha escrito un crimen", "Kung Fu: la leyenda continúa", "Entrenador", "Diagnóstico asesinato" y "Leyes de familia". 
En 1991 volvió a encarnar al Dr. Watson en dos telefilms más: "Incident at Victoria Falls" (1991) y "Sherlock Holmes and the Leading Lady" (1992), ambos junto a Christopher Lee. Mientras que en 1993 dio vida al Holmes en "The Hound of London". Entre 1990 y 1992 fue E.B. Hungerford en la serie de dos temporadas "Super Force". En 1994 interpretó a Edward Whitaker en la serie de una temporada "Operación Trueno", protagonizada por Hulk Hogan. Entre 1997 y 1998 fue el Dr. Walton en la serie de dos temporadas "Night Man". También tuvo tiempo de aparecer en el vídeoclip del "Don't Look Back In Anger" del grupo "Oasis". En 1998 hizo un cameo de voz como El invisible Jones en la penosa versión cinematográfica de "Los Vengadores", protagonizada por Ralph Fiennes, Uma Thurman y Sean Connery.
En 2001 interino en un episodio "Frasier". Su último trabajo como actor fue en la película de bajo presupuesto "The Low Budget Time Machine" (2003). Hasta fechas reciente trabajó como narrador de documentales y habitualmente es entrevistado en diversos programas televisivos. Ha estado casado en tres ocasiones: Primero con Barbara Douglas (1942-1956), con la que tuvo dos hijos. Posteriormente lo estuvo con la actriz Katherine Woodville (1965-69) y desde 1988 estuvo unido a Baba Majos de Nagyzsenye, fallecida en 2007. Patrick Macnee falleció el 25 de junio de 2015 en California (USA), a la edad de 93 años y por causas naturales.

martes, 23 de junio de 2015

DEVORADORES 2: ELECTRIC BOOGALOO: PROGRAMA 42: "JURASSIC WORLD"



Con motivo del estreno de "Jurassic World" (2014) de Colin Trevorrow, comentamos la película y repasamos la trilogía anterior integrada por "Parque Jurásico" (1993) y "El Mundo Perdido" (1997) de Steven Spielberg, y "Parque Jurásico 3" (2001) de Joe Johnston. También hacemos un repaso por las novelas de Michael Crichton (y otros), cómics, videojuegos y merchadising de la franquicia. 

PARA ESCUCHAR EL PROGRAMA CLIQUEAD EN: 

IN MEMORIAM: MARUJITA DÍAZ


Nació 27 de abril de 1932 en Sevilla (España).

Debutó en el teatro infantil a los 6 años. A la edad de 16 años hizo su primera aparición cinematográfica en "La cigarra" (1948). En 1949 prestó su voz a la película animada "Aventuras de esparadrapo". En su primera etapa como actriz intervino como secundaria en la película de aventuras "El rey de Sierra Morena" (1949),  en los musicales folclóricos La revoltosa" (1950), "Una cubana en España" (1951) y "El sueño de Andalucía" (1951); y en la comedia "Aventuras y desventuras de Eduardini" (1952). En 1951 hizo una breve participación interpretándose a sí misma en el drama "Surcos".





Posteriormente intervino en comedias, dramas y films musicales como "Puebla de las mujeres" (1953), "El pescador de coplas" (1954), "Good Bye, Sevilla" (1955), "El genio alegre" (1957), "Ángeles sin cielo" (1957), "Polvorilla" (1957), "Y después del cuplé" (1959), "La corista" (1960), "Pelusa" (1960), la argentina "La cumparsita" (1961), "Abuelita Charleston" (1962), "La casta Susana"(1963), "El globo azul" (1963), "Han borrado una estrella" (1963), "La pérgola de las flores" (1965), "Carmen Boom" (1971) y "La boda o la vida" (1974). En los 70 se prodigó poco por la gran pantalla con una breve aparición en el film de terror "Las amantes del diablo" (1971), o interviniendo como secundaria en el drama "El avispero" (1976) y en el film de destape "Deseo carnal" (1978). En 1975 participó en documental "Canciones de nuestra vida".




                                           




En los escenarios desarrolló una amplia trayectoria en obras teatrales, revistas. zarzuelas y espectáculos musicales como "Monserrat" (1941), "Yo soy casado, señorita" (1948), "A todo color" (1948), "Petit Café" (1949), "Las cuatro copas" (1951-1957), "El Baile" (1953), "La Princesa Alegría" (1959-1960),  "La fierecilla domada", "Bésame Catalina" (1963), "De Madrid al cielo" (1966), "Caridad de noche" (1967- 1968, 1982), "Si Eva fuera española" (1968 - 1969), "El Oso y el madrileño" (1972,1974), "¡La Mafia... la Rafia y la tía Cambalafia..." (1978), "Cantando los cuarenta" (1979-1980), "Revista, revista, siempre revista" (1983), "Chorizos y polacos" (1984-1985), "Agua, azucarillos y aguardiente" (1986),  "La Verbena de la Paloma" (1987), "Madrid, Madrid" (1992), "Voz para la copla" (1992) o "Sevilla y La Copla" (1993).        

En el terreno musical siempre estuvo vinculada al género de la copla, y en los años 50 y 60 destacó con versiones de temas como "Soldadito español", "Banderita", "Si vas a París papá", "Señores, Venga alegría", "Mi jaca", "Luna de España", "La Lola", "La novia de España", "Soldado de Nápoles", "Tango de la Menegilda", "A media luz", "Adiós, Pampa mía", "Mi Buenos Aires querido" o "El choclo". También destacan otras canciones conocidas como "Madre, cómprame un negro", "Qué te pasa con mamá", "Mama, cómprame unas Botas", "Parque de María Luisa", "La Tarántula", "Pégame Mon Petit", "Llévame a Pekín", "Soy Madrileña", "Al Uruguay", "Carmen de España". En su larga carrera grabó 42 álbumes.


En televisión intervino en el programa "Sábado 64" (1964), presentó el espacio "Música y estrellas" (1976), participó en la serie "Truhanes" (1993), y fue una habitual en todo tipo de programas musicales. Por otra parte,  en la radio, colaboró en el programa "Directamente Encarna" (1989-1996) de la COPE. En lo personal, estuvo casada durante tres años con el actor y productor Espartaco Santoni, junto al que creó la productora Producciones Cinematográficas MD. Su segundo marido fue el bailarín Antonio Gades, junto al que permaneció desde 1964 y hasta 1966 (el matrimonio fue anulado en 1982). En 1999 inició su romance con el cubano Dinio García, que provocó que fuese una habitual en los principales programas y revistas de prensa rosa. Marujita Díaz falleció el 23 de junio de 2015, a la edad de 83 años y a consecuencia de un cáncer.



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lunes, 22 de junio de 2015

IN MEMORIAM: JAMES HORNER

Nació el 14 de agosto de 1953 en California (USA).

Su padre fue el director artístico Harry Horner, ganador de dos Oscar por sus trabajos en "La heredera" (1949) y "El buscavidas" (1961). 

Empezó a tocar el piano a los 5 años, y siendo muy joven estudió en la Royal Collge of Music de Londres. Prosiguió sus estudios en el Instituto Green Valley, y consiguió una Licenciatura y el grado de en la Universidad del Sur de California. En 1978 interpretó en Indianapolis su pieza de concierto Spectral Shimmers. A finales de los 70 trabajó para el American Film Insitute, y a comienzos de los 80 terminó su enseñanza de la teoría de la música en UCLA. A partir de ese momento se introdujo en el campo de las bandas sonoras, desarrollando un estilo sinfónico con influencias en maestros como John Williams y Jerry Goldsmith.

Roger Corman le dio su primera oportunidad para que compusiera la banda sonora de algunas de sus producciones como "Up from the Depths" (1979), "La dama de rojo" (1979), "Humanoides del abismo" (1980) y "Los 7 magníficos del espacio" (1980). 

A lo largo de los 80 compuso para películas como "La mano" (1981) de Oliver Stone, "Lobos humanos" (1981), "Bendición mortal" (1981), "Star Trek 2: La ira de Khan" (1982), "Límite: 48 horas" (1982), "El carnaval de las tinieblas" (1983), "Krull" (1983), "Proyecto Brainstorm " (1983), "La sombra del actor" (1983), "Gorky Park" (1983), "Más allá del valor" (1983), "Star Trek 3: En busca de Spock" (1983), "Voluntarios" (1984), "Natty Gunn" (1984), "Commando" (1985), "El nombre de la rosa" (1987) de Jean Jacques Annaud, "Proyecto X" (1987), "Nuestros maravillosos aliados" (1987), "Danko: Calor rojo" (1988) de Walter Hill y "El misterio de la pirámide de oro" (1988) y "Cocoon, el retorno" (1988), "Cariño, he encogido a los niños" (1989), "Recuerdos de guerra" (1989) y "Mi padre" (1989).







Entre sus trabajos inolvidables de esta primera etapa encontramos "Cocoon" (1985), "Aliens, el regreso" (por la que obtuvo su primera nominación al Oscar en 1986), "Fievel y el nuevo mundo" (por la que logró su segunda nominación al Oscar 1986 gracias a la canción "Somewhere Out There") de Don Bluth, ""Willow" (1988) de Ron Howard, "En busca del valle encantado" (1988) de Don Bluth, "Campo de sueños" (su tercera nominación al Oscar en 1989) y "Tiempos de gloria" (1989).













En los 90 mantuvo este mismo ritmo de trabajo con partituras para "Te  amaré hasta que te mate" (1991), "48 horas más" (1991), "Querido intruso" (1991), "Acción judicial" (1991), "Rocketeer" (1991) de Joe Johnston, "Fievel va al Oeste" (1991), "Corazón trueno" (1992), "Falsa seducción" (1992), "Juego de patriotas" (1992) de Phillip Noyce, "Los fisgones" (1992), "Rebeldes del swing" (1992), "El bosque de colores" (1993), "Jack el oso" (1993),  "En busca de Bobby Fischer" (1993), "Rex, un dinosaurio en Nueva York" (1993), "El hombre sin rostro" (1993), de Mel Gibson, "Bopha" (1993), "Un lugar muy lejano" (1993), "El informe Pelícano" (1994) de Alan J. Pakula, "Peligro inminente (1994), de Phillip Noyce, "El guardián de las palabras" (1994), de Joe Johnston, Jade (1995), de William Friedkin, Casper (1995), "Balto" (1995) de Simon Wells, "Jumanji" (1995), de Joe Johnston, "La historia de Spitfire Grill" (1996), "En honor a la verdad" (1996), "Feliz cumpleaños, amor mío" (1996), "Rescate" (1996) de Ron Howard, "La sombra del diablo" (1997) de Alan J. Pakula, "El hombre bicentenario" (1998) de Chris Columbus, "Deep Impact" (1998) de Mimi Leder y "Mi gran amigo Joe" (1998). 

En esta década logró nuevos éxitos con "Leyendas de pasión" (1994) de Edward Zwick, "Apolo 13" (su cuarta nominación al Oscar en 1995), "Braveheart" (su quinta nominación al Oscar en 1995) de Mel Gibson, "Titanic" (por la que obtuvo dos Oscar en 1997 a la Mejor banda sonora y a la Mejor canción por "My Heart Will Go On") o "La máscara del Zorrro" (1998). 














En el siglo XXI logró otras nominaciones al Oscar por "Una mente maravillosa" (2001) de Ron Howard "Casa de arena y niebla" (2003) y "Avatar" (2009) de James Cameron. Al mismo tiempo, realizó otros trabajos como" La tormenta perfecta" (2000) de Wolfgang Petersen, "El Grinch" (2000) de Ron Howard (2001), "Enemigo a las puertas" (2001) de Jean-Jacques Annaud, "Iris" (2001), "Windtalkers" (2002), "La cuatro plumas" (2002), "Me llaman Radio" (2003), "Amar peligrosamente" (2003) de Martin Campbell, "Desapariciones" (2003) de Ron Howard, "Bobby Jones, la carrera de un genio" (2004), "Troya" (2004) de Wolfgang Petersen, "La leyenda del zorro" (2005) de Martin Campbell, "Misteriosa obsesión" (2004), "Plan  de vuelo: Desaparecida" (2005), "El nuevo mundo" (2005) de Terrence Malick, "Todos los hombres del rey" (2006), "Apocalypto" (2006) de Mel Gibson, "Las crónicas de Spiderwick" (2007), "El niño con el pijama de rayas" (2008), "The Karate Kid (2010), "Cristiada" (2011), "Oro negro" (2011) de Jean-Jacques Annaud, "The Amazing Spider-Man" (2012), de Marc Webb y "El último lobo" (2015) de Jean-Jacques Annaud, "Southpaw" (2015) y "The 33" (2015). También creó la música para el cortometraje "Capitán Eo" (1986), y en televisión participó en series como "Cuentos asombrosos", "Peces policías" e "Historias de la cripta". 










James Horner falleció el 22 de junio de 2015, a la edad de 61 años y tras sufrir un accidente de avioneta que él mismo pilotaba cerca del Bosque Nacional Los Padres en California (USA). Con su muerte, la industria de las bandas sonoras pierde a un excelente compositor, capaz de emocionarnos con sus inolvidables melodías.

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IN MEMORIAM: LAURA ANTONELLI


Nació el 28 de noviembre de 1941 en Istria (Italia), una región que actualmente es parte de Croacia y recibe el nombre de Pola.

Estudió para ejercer como profesora de Matemáticas y Educación Física, pero su sensual belleza hizo que fuese descubierta por un productor televisivo que le ofreció un papel en la serie "Carosello". En 1964 debutó en el cine como figurante con la película "Celos a la italiana".

En 1966 actuó como característica en "El gran amante", y posteriormente llevó a cabo otros papeles no acreditados en "Un detective" (1969) y "El candoroso picapleitos" (1969). Su primera película erótica como protagonista fue "El jardín de Venus" (1969), y un año después secundó a James Garner en el spaghetti-western "Cabalgando al infierno".

Tras protagonizar "Gradiva" (1970), llevó a cabo otros papeles de reparto en films como "Gracias y desgracias de un casado del año II" (1971) o "Sin móvil aparente" (1972). A principios de los 70 intervino en nuevas películas de corte erótico como "El mirlo macho" (1971), "A su excelencia le gustan las mujeres" (1972) o "Doctor Casanova" (1972) de Claude Chabrol, esta última coprotagonizada junto Jean-Paul Belmondo, que fue su pareja sentimental.

Sin embargo, su consagración como mito erótico llegó protagonizando la comedia "Malicia", donde dio vida a Angela, una asistenta se convierte en el objeto de deseo del hombre viudo que la contrata y los tres hijos de éste.




Debido a este gran éxito, prosiguió interviniendo en películas de corte erótico como "Sexo loco" (1973), "Me gusta mi cuñada" (1974), "Yo soy la pasión" (1974), "¡Dios mío, como he caído tan bajo!" (1974), "Divina criatura" (1975), "Esposa amante" (1977), "Camas calientes" (1979) y "Casta y pura" (1981).

Al mismo tiempo intervino en otras producciones de mayor calidad como el drama "El inocente" (1976) de Luchino Visconti, y fue secundaria en el thriller "Sólo Dios sabe la verdad" (1977). En 1980 protagonizó la comedia "Biba, ya tenemos barco" (1980), y en 1981 participó con el drama "Entre el amor y la muerte" de Etore Scola, por cuya interpretación ganó el David de Donatello a la Mejor actriz secundaria.







El resto de su carrera durante los 80 fue poco destacable, con largometrajes como "La jaula" (1985)  o la erótica "La veneciana" (1986). A finales de los 80 hizo algunas incursiones en la televisión de su país con el telefilm "Gli indiferenti" (1988) y la miniserie "Disperatamente Giulia" (1989). En 1990 actuó en la comedia "El avaro" y en 1992 llevó a cabo un intento fallido por retomar su popularidad con "Malicia 2000", que no alcanzó el éxito de la primera parte y fue su última experiencia como actriz. En 1991 la policía encontró cocaína y fue condenada a arresto domiciliario por posesión y tráfico de drogas. Después de 10 años apelando la sentencia, esta fue revocada. A esta mala racha se sumaron una fallida operación de cirugía estética, y problemas económicos y de salud, por lo que tuvo que ser internada en la sección psiquiátrica de una clínica de Civitavecchia. El actor Lino Banfi intentó ayudarla para que volviera a la actuación, aunque ella declinó la oferta y prefirió mantenerse retirada. El 22 de junio fue encontrada muerta en su domicilio en Ladispoli (Italia), a la edad de 73 años. Aún se desconocen las causas de su fallecimiento. 


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miércoles, 17 de junio de 2015

COMICS A DESCUBRIR: "YALAHAS PIFF IADDO, ESPÍA COLEGIADO: EL SECUESTRO" (1982)


"Yalahas Piff Iaddo" ("L'espion de l'emir, Gep'Allah Barraca") es un cómic francés creado por los autores españoles Pierre H.A. Gerome (seudónimo de Pedro A. Gerome Rocolas) en las labores de guión, y Francisco Rigol Alsina como dibujante. 



La editorial Saxe publicó sus 6 únicos álbumes de 52 páginas, editados en cartoné al precio de 250/350 pesetas: "La liberación de Omar" (1977), "Roncevalles" (1978), "La pantera negra" (1977), "Los prófugos" (1981), "En Medinat Al-Salam" (1981) y "El secuestro" (1982). 



Ambientada en Córdoba durante la Invasión Musulmana y narrada desde una óptica paródica, el protagonista de estas aventuras es Yalahas Piff Iaddo, un espía que trabaja al servicio de su suegro el Emir, ya que contrajo matrimonio con Fátima, la hija de éste, en "La pantera negra". 




Al contrario que ocurrió en otros álbumes de la colección como "Los prófugos", centrado más en satirizar las costumbres entre árabes y españoles en una historia en la que el Rey Silo envía a un grupo de soldados a Córdoba para que finjan ser prófugos, "El secuestro" fue una historia de acción y aventuras con cierta influencia en los álbumes de "Astérix" de Uderzo y Goscinny (aunque sin alcanzar el ingenio y diversión de éstos). En esta ocasión, nuestro protagonista tiene que liberar a su amigo Amer Ibn Ben Amer, que ha sido secuestrado por las tropas yemeníes del Gobernador Al' Kanfor el-Sabat. Para ello debe viajar hasta Mérida a lomos de su fiel dromedario (que guarda diversos gadgets en una de sus jorobas), a la vez que es escoltado por la Legión a cargo del Capitán Frank Von Lechu-Nomachuchen. 



Este álbum destaca por su dibujo de trazo sencillo, su buen ritmo narrativo, y su humor basado principalmente en anacronismos, peleas y diversos malentendidos en los que se ven envueltos los protagonistas, incluyendo la presencia de un espía de Al' Kanfor que intenta sabotear la misión. 

A modo de complemento, al final de cada historia se incluía la sección "Datos históricos", que se trataba de un diccionario para explicar diversos términos de la cultura árabe orientado a sus jóvenes lectores.  


"Yalahas Piff Iaddo" fue una serie de muy corta duración, recomendable para ser recuperada sin mayores pretensiones, y que hoy es toda una rareza difícil de localizar, ya que no se conocen reediciones posteriores en castellano. 



jueves, 11 de junio de 2015

IN MEMORIAM: CHRISTOPHER LEE

Nació el 27 de mayo de 1922 en Londres (G.B.).

Sus padres se divorciaron cuando él era niño. Posteriormente se trasladó a Suiza junto a su madre y su hermana, y allí estudió en la Academia Miss Fisher, donde debutó en una función infantil interpretando a "Rumpelstiltskin". De regreso a Londres, su madre se casó con el banquero Hartcourt Rose, tío del escritor Ian Fleming. Tras finalizar sus estudios su ciudad natal en el Colegio Wagner, completó su formación en Estudios Clásicos por la Universidad de Wellington. En su etapa en el campus destacó como deportista, y durante un tiempo trabajó como recadero.

En su juventud también viajó por distintos países europeos y durante la Segunda Guerra Mundial se alistó en la Royal Space Force. Allí fue entrenado como piloto, pero un problema de la vista lo apartó de la primera linea de combate aéreo. Pese a ello, fue destinado al Norte de África e Italia, donde participó de forma activa en operaciones especiales secretas, por las que fue condecorado en varias ocasiones. También trabajó para el Registro Oficial de Crímenes de Guerra de Crimea capturando a nazis evadidos después de la Segunda Guerra Mundial.

Empezó a trabajar como actor radiofónico, de doblaje (imitaba todo tipo de acentos y voces masculinas y femeninas) y participó en obras de teatro y ópera (sus tatarabuelos fundaron la primera compañía de ópera en Australia). En 1946 debutó en los inicios de la televisión británica con la serie "Kaleidoscope". A finales de los 40 y durante los años 50 fue un actor de reparto habitual en films británicos como "La extraña cita" (1948), "Hamlet" (1948) de Laurence Olivier, "Matrimonio de estado" (1948), "Preludio" (1950), "Alto secreto" (1952), "Moulin Rouge" (1952) de John Huston, "Muchachas de Bagdad" (1952), "Inocentes en París" (1953), "La princesa de Éboli" (1955), "El infierno de los héroes" (1955), "Alias John Preston" (1955), "Tempestad sobre El Nilo" (1955), "Puerto África" (1956), "Más allá de Mombasa" (1956), "La batalla del Río de la Plata" (1956), "Emboscada nocturna" (1957) e "Historia de dos ciudades" (1958). Al mismo tiempo, hizo otros trabajos de reparto en el cine norteamericano con títulos como "El hidalgo de los mares" (1951), "El temible burlón" (1952) y "Victoria amarga" (1957). En 1958 hizo una incursión en el género de terror acompañando a Boris Karloff en "Corredores de muerte".




Su gran oportunidad llegó interpretando al monstruo creado por Mary Shelley en la excelente "La maldición de Frankenstein" (1957) que Terence Fisher dirigió para Hammer Films. Este fue el comienzo de su etapa como mito del terror fantástico y actor emblemático de la productora junto a su inseparable amigo y compañero Peter Cushing. Un año más tarde se produjo su consagración en la Hammer convirtiéndose en el terrorífico, inigualable e icónico "Drácula" (1958) de Terence Fisher.   





Su incomparable carisma hizo que retomase el papel del vampiro transilvano en una larga lista de secuelas: "Drácula: príncipe de las tinieblas" (1966) de Terence Fisher, "Drácula vuelve de la tumba" (1968), "El poder de la sangre de Drácula" (1970), "Las cicatrices de Drácula" (1970), "Drácula 73" (1972) y "Los ritos satánicos de Drácula" (1973). Al mismo tiempo, lo interpretó en películas ajenas a la productora, como la española "El conde Drácula" (1970) de Jesús Franco, y la parodia francesa "Drácula padre e hijo" (1976).  



Respecto a su larga colaboración con la Hammer, hay que destacar otros films de terror, suspense o aventuras como "La momia" (1959), "El perro de los Baskervilles" (1958) de Terence Fisher y "Las dos caras del Dr. Jekyll" (1960) de Terence Fisher, "El terror de los Tongs" (1961), "Los piratas del diablo" (1964) de Don Sharp, "La Medusa" (1964) de Terence Fisher, "La diosa de fuego" (1965), "Rasputín" (1966), "La novia del diablo" (1968) y "La monja poseída" (1976).



                                  











Su extensa filmografía de los 60 y 70 abarcó también otras creaciones notables en film de otros productoras, como su interpretación de Sherlock Holmes en "El collar de la muerte" (1962) de Terence Fisher; la saga de Fu-Manchú ("El regreso de Fu-Manchú" (1965), "La novia de Fu-Manchú" (1966) y "La venganza de Fu-Manchú" (1967) de Don Sharp, y el díptico de Jesús Franco compuesto por "Fu-Manchú y el beso de la muerte" (1968) y "El castillo de Fu-Manchú", estrenada en 1969); su Mycroft Holmes en "La vida privada de Sherlock Holmes" (1970) de Billy Wilder,  Rochefort en "Los tres mosqueteros" (1973) y "Los cuatro mosqueteros" (1974) de Richard Lester, o el villano Francisco Scaramanga en la entrega de James Bond "El hombre de la pistola de oro" (1974).










Tampoco podemos olvidar su participación en otros films de género fantástico y acción como "Las manos de Orlac" (1960), "El sabor del miedo" (1961), "Hércules en el centro de la tierra" (1961), "El agente del diablo" (1961), "El justiciero rojo" (1963), "La maldición de los Karlstein" (1964), "Doctor Terror" (1964), "La maldición de la calavera" (1965), "Radiaciones en la noche" (1967), "El teatro de la muerte" (1967), "Los cinco dragones" (1967), "El tormento de las 13 doncellas" (1967), "Eva en la selva" (1968), "El ataúd" (1969), "La carrera de la muerte" (1970), "El juez sangriento" (1970), "La mansión de los crímenes" (1971), "El monstruo" (1971), "Ana Caulder" (1971), "El hombre de mimbre" (1973) "Pánico en el transiberiano" (1972) de Eugenio Martín, "Noche infernal" (1973), "El esqueleto prehistórico" (1973), "Sub-Humanos" (1973), "Albino" (1976) y "El último día del fin del mundo" (1977).






Por otra parte, también fue secundario en títulos como "Si quieres ser millonario no malgastes el tiempo trabajando" (1969), "Invasión a las estrellas" (1977), "Aeropuerto 77" (1977), "Los pequeños extraterrestres" (1978), "El círculo de hierro" (1978), "Caravanas" (1978), "Alfombras mágicas" (1978), "El felino" (1978), "Operación isla del oso" (1979) y "1941" (1979) de Steven Spielberg. En 1978 sorprendió por su sentido del humor al participar en una mítica edición de "Saturday Night Live".




En los 80 y 90 se autoparodió en "El regreso del Capitán Invencible" (1983), "La casa de las sombras del pasado" (estrenada en 1983, y por la que él y sus compañeros Vincent Price, Peter Cushing y John Carradine recibieron un premio ex-aequo al Mejor actor en el Festival de Sitges) y "Gremlins 2: La nueva generación" (1990) de Joe Dante. Sin embargo, su carrera declinó con películas como "La salamandra roja" (1981), "Golpe por golpe" (1981), "Tímido y salvaje" (1981), "Aullidos 2" (1985), "Operación cocaína" (1988) de Jesús Franco, "La máscara asesina" (1989), "El regreso de los mosqueteros" (1989) de Richard Lester, "Relato criminal" (1989), "Una espía en mi alcoba" (1989), "El ladrón del arco iris" (1990) de Alejandro Jodorowsky "Shogun Mayeda" (1991), "Loca academia de policía: Misión en Moscú" (1994), "La familia Stupid" (1996) de John Landis y "La sombra del faraón" (1998) de Russell Mulcahy.





En lo relacionado con su carrera televisiva, fue actor invitado en las series "Douglas Fairbanks Jr. Presents", "Errol Flynn Threatre", "Legión extranjera", "Ivanhoe", "La hora de Alfred Hitchcock", "Los vengadores", "Espacio 1999", "La conquista del Oeste", "Los Ángeles de Charlie", "Cuentos de hadas", "Las aventuras del joven Indiana Jones", "Los niños del mañana" y "Robin Hood", y participó en las miniseries y telefilms "Capitán América 2" (1979), "Shaka Zulu" (1986), "Pabellones lejanos" (1984), "La vuelta al mundo en 80 días" (1989), "Historia de una revolución" (1989), "Sherlock Holmes y la prima donna" (1991), "Incidente en las Cataratas Victoria" (1992), "El tren de la muerte" (1992), "Moisés" (1995), "Alisea y el príncipe del sueño" (1997), "La Odisea" (1997), "El el comienzo" (2000) y "Papa Juan Pablo II" (2005).



En 1999 Tim Burton lo recuperó como actor de reparto en "Sleepy Hollow". Con la llegada del siglo XXI llegó su resurrección artística, que lo acercó a nuevas generaciones de espectadores gracias a sus papeles de Saruman en "El Señor de los Anillos: La comunidad del anillo" (2001), "El Señor de los Anillos: Las dos torres" (2002), "El Señor de los Anillos: El retorno del rey" (en esta entrega de 2003, sus escenas sólo se vieron en la ediciones especiales para formatos domésticos); "El Hobbit: Un viaje inesperado" (2012) y "El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos" (2014) de Peter Jackson (Christopher Lee era fan de J.R.R. Tolkien y pudo conocer al autor en persona); y al Conde Dooku en "Star Wars. Episodio 2: El ataque de los clones" (2002) y "Star Wars. Episodio 3: La venganza de los Sith" (2005) de George Lucas. 





Aprovechando esta nueva etapa también, actuó en otros films como "Ríos de color púrpura 2: Los ángeles del Apocalípsis" (2004), "La brújula dorada" (2007), "En tiempo de brujas" (2011), "La víctima perfecta" (2011), "La invención de Hugo" (2011) de Martin Scorsese y "Tren de noche a Lisboa" (2013). Incluso hasta pudimos verlo o escuchar su voz en otros films de Tim Burton como "Charlie y la fábrica de chocolate" (2005), "La novia cadáver" (2005), "Alicia en el País de las Maravillas" (2010) y "Sombras tenebrosas" (2013). 



Su amplia trayectoria también incluyó obras de teatro (La ninfa constante (1948), "Como gustéis" (1948), "Libel" (1948), "See Naples and Die" (1948), "By Candlelight" (1948), "Man and Superman" (1948), "Major Barbara" (1948),  "Othello" (1948), "The Wishing Well" (1948) o "The Flat Next Door" en 1949), doblaje de películas animadas "El último unicornio" (1982) y "Extraordinary Tales" en 2015), vídeojuegos ("Conquers: Frontier Lands" (2001), "Freelancer" (2003), "EverQuest II" (2004), "Goldeneye: Agente corrupto" (2004), "Kingdom Hearts II" (2005) o diversos basados en "El Señor de los Anillos") y audiolibros, la escritura de su autobiografía "Tall, Dark and Gruesome" (publicada en 1977 y reeditada en 1997 y 2003), y la grabación de cuatro álbumes como cantante: "Christopher Lee Sings Devils, Rogues & Other Villains" (1998), "Revelation" (2006), los EPs  "A Heavy Metal Christmas" (2012) y " A Heavy Metal Christmas Too" (2013) y "Metal Knight" (2014), y los discos de heavy metal "Charlemagne: By the Sword and the Cross" (2010) y "Charlemagne: The Omens of Death" (2013). Todo un hombre del renacimiento, también hablaba alemán, francés, italiano y español, y realizó sus propias escenas de riesgo.










En 1979 le otorgaron el Premio Saturn de la Academia de Ciencia-ficción, Fantasía y Terror a toda su carrera. En 1983 fue galardonado en Fantasporto por su contribución al fantástico. En 2001 recibió la Orden de Caballero Británico y en 2011 le concedieron el BAFTA Honorífico a toda su carrera. 

En lo personal, entre 1967 y hasta su fallecimiento, estuvo casado con la exmodelo Gitte Lee, junto a la que tuvo una hija llamada Christina Erika.  Hay que señalar que en 1996 fue objeto de una falsa noticia en la que varios medios de comunicación anunciaron su muerte de manera errónea. Christopher Lee falleció el 7 de junio de 2015 en Londres (G.B), tras sufrir problemas respiratorios y cardíacos. Su mujer decidió no hacer publica la noticia hasta el jueves 11 de junio. Próximamente podremos ver su trabajo póstumo en "Angels in Nottin Hill", que rodó recientemente. 

Con su muerte, el mundo del fantástico pierde a toda una leyenda, un actor único, irrepetible e incansable (con más de 280 películas, figura en el Libro Guinness fue el actor principal más prolífico del mundo) que fue capaz de helarnos la sangre, a la vez que ganarse nuestros corazones para siempre.



GRACIAS POR TUS INOLVIDABLES PERSONAJES, MAESTRO.



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miércoles, 10 de junio de 2015

CONAN DE CIMMERIA VOLUMEN 3 (1935-1936) NOVENA Y ÚLTIMA PARTE: POR ALEXIS BRITO DELGADO




Autor: Robert E. Howard
Editorial / Colección: Timun Mas / Conan
Género: Fantasía
Edición: Cartoné
Año Publicación: 2006
           

Fue, creo, rey de Aquilonia durante muchos años, un reinado turbulento y complicado en una época en que la civilización Hiboria había alcanzado su cenit y todos los reinos tenían ambiciones imperiales. Al principio luchó a la defensiva, pero soy de la opinión de que finalmente se vio obligado a emprender guerras de agresión por razones de supervivencia. Si logró conquistar un imperio o pereció en el intento, es algo que desconozco.
Carta de Robert E. Howard a P. Schuyler Miller

Una de las últimas creaciones de Howard fue el marinero Wild Bill Clanton «el mayor camorrista de puños de acero de los Siete Mares». A diferencia de otros héroes del autor, Clanton destaca por un turbio pasado —contrabandista, ladrón de perlas, traficante de esclavosy por conseguir sus objetivos a la fuerza; sobre el todo el nutrido número de muchachas seducidas por su irresistible masculinidad. La influencia de la literatura de aventuras y películas de piratas de la época resulta evidente en este personaje, puede que uno de los más desconocidos para el gran público. Sus historias aparecieron publicadas en Spicy-Adventure Stories entre abril de 1936 y enero de 1937. Para Howard fue un buen modo (mientras pudo) de ganarse la vida a través del humor y el salvajismo más primitivo.

      
Vulmea el Negro, al igual que Clanton, resulta otro héroe digno de mención en la etapa final del texano como escritor. Comparte tantas similitudes con el cimmerio melena negra, volcánicos ojos azules, carácter impetuoso, fuerte como un toro  que Howard reescribió una historia rechazada de Conan con el irlandés como protagonista. Existen tres relatos sobre el personaje que no lograría vender: La venganza de Vulmea el Negro, Espadas de la Hermandad Roja y La isla de la perdición de los piratas. A modo de curiosidad, en la última historia Vulmea resulta un soporte para Helen Tavrel, una heroína a la altura de Agnès de Chastillon, Bêlit, Sonya de Rogantino o Valeria. ¿Quién dijo que el genio de Cross Plains solo escribía sobre bárbaros cargados de testosterona?


La mañana del jueves del 11 de junio de 1936, después de una larga noche de vigía junto al lecho de su madre, el texano abandonó a una Hester Howard en coma debido a la tuberculosis. Deprimido, fue a su estudio y escribió en su vieja Underwood Nº5 sus últimas palabras:

Todo hecho, todo ido, álzame pues sobre la pira
El festín ha acabado y la lámpara expira
¿Qué significa?, preguntó el juez de la paz.

Acto seguido, salió a la calle y subió a su Chrevolet 1931. Abrió la guantera, sacó el Colt calibre 380 que había pedido prestado y se pegó un tiro en la cabeza. Alertados por el disparo, los vecinos trasladaron su cuerpo al interior de la casa. No pudieron llevarlo a un hospital por la gravedad de las lesiones. El texano era un hombre fuerte: tardó en morir ocho horas sin llegar a recuperar la conciencia. Al día siguiente, sobre las diez y media de la noche, su madre también pereció. Ambos fueron enterrados el domingo 14 de junio de 1936 en el cementerio de Greenleaf.

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Howard nunca fue capaz de vencer sus complejos, el aislamiento, la poderosa ira que lo embargaba a diario y el sentido de fatalidad arraigado en su interior. Murió fiel a sus principios, con un arma en la mano, sin haber arrojado la toalla en ningún momento, despreciando en secreto a Cross Plains, la gente que lo rodeaba y una vida con la que jamás había logrado reconciliarse. Su personalidad solitaria, neurótica, incapaz de adaptarse a su entorno y sensible, lo condujo a la autodestrucción. Saber que perdería a su madre, a la que le unía una terrible dependencia emocional, fue superior a sus fuerzas. La muerte fue la única forma que tuvo de alcanzar la paz de espíritu. Su padre de 64 años, completamente traumatizado, tuvo que hacer frente a la espantosa tragedia que le había arrebatado a su familia.
Isaac Howard legó la obra (manuscritos, cartas y revistas) de su hijo a la biblioteca de Howard Payne College. Tal como era de esperar, el bibliotecario de turno, estimando en poco valor la obra del texano (las portadas de los fanzines eran considerados poco cristianos y de mal gusto en la época) arrinconó el baúl en un sótano donde la humedad no tardó en hacer estragos. Al enterarse del poco respeto que habían mostrado por la herencia cultural del escritor, Howard padre no tardó en reclamarlo y enviarlo por correo a E. Hoffman Price, que hizo que llegara a Glenn Lord, futuro representante de los herederos del texano.




Otis Kline continuó vendiendo relatos de Howard a diversas revistas hasta 1939. En 1946, gracias a la editorial Arkham House, propiedad de August Derleth, salió publicado en tapa dura el primer libro del autor: Rostro de calavera y otros relatos. Irónicamente, las historias de Conan no se consideraban comerciales. Después de la Segunda Guerra Mundial, Gnome Espress sacó a la venta toda la saga del cimmerio, también en tapa dura, con un impostado orden cronológico que ha perdurado hasta principios del siglo XXI. En un principio, las ventas no acompañaron a la calidad de los escritos. Tuvieron que pasar muchos años hasta que el éxito abrumador de la trilogía de El señor de los anillos catapultara el género de la fantasía heroica a nivel mundial. Por arte de magia, Howard se convirtió en el segundo escritor del género más vendido después de J. R. R. Tolkien. Aquel fue el primer paso que convertiría al bárbaro en leyenda… Pero eso es otra historia.

       



EL NEGRO DESCONOCIDO (PUBLICADO ORIGINALMENTE COMO ECHOES OF VALOR, TOR BOOKS, 1987)

—¡Bien dicho, Strom! —dijo detrás de ellos una voz profunda y potente, cargada de burla.
Todos se volvieron con la boca abierta. En lo alto de la escalera, Belesa se levantó, con una exclamación involuntaria. Un hombre salió de entre los cortinajes que ocultaban la puerta de la estancia y avanzó hacia la mesa sin prisa ni vacilación. Enseguida dominó al grupo, y todos vieron que la situación había cambiado sutilmente y estaba cargada de una atmósfera dinámica.
El extranjero era más alto y corpulento que cualquiera de los bucaneros, pero pese a su tamaño se movía como un felino con sus altas y vistosas botas. Vestía ajustados pantalones de seda blanca. Llevaba una amplia casaca de color azul celeste que dejaba ver una camisa de seda blanca con el cuello abierto, y un fajín de color escarlata en torno a la cintura. La capa estaba adornada con botones plateados en forma de bellota, y los puños y solapas llevaban adornos de oro. El cuello era de raso. Un sombrero brillante completaba la anticuada vestimenta que se había llevado cien años atrás. De su cinto colgaba un pesado alfanje.
—¡Conan! —exclamaron al unísono los dos bucaneros; Valenso y Galbro contuvieron la respiración al oír el nombre.
—¿Quién si no? El gigante se acercó a la mesa, riendo burlonamente ante su asombro.



Escrito a principios de 1935, después de Más allá del río negro, El negro desconocido es uno de los mejores (e infravalorados) relatos del texano. Este no se publicó en su forma original hasta el lejano año 1987 en Echoes Of Valor. Anteriormente fue reescrito (y vilmente amputado) por L. Sprague de Camp con el título de El tesoro de Tránicos.
Inspirado en La letra escarlata, las historias de piratas y el western, con encontramos con el cimmerio huyendo a través de los Yermos Pictos, acosado por un grupo de salvajes que pretenden acabar con él. Su huida lo conduce a una cueva abandonada ante la que, de forma sorprendente, sus perseguidores dan la media vuelta y abandonan espantados la cacería en el momento de la victoria. Capítulos más tarde, Conan decide participar en una intriga protagonizada por Zarono y Strombanni, viejos rivales piratas que buscan el tesoro de Tránicos en aquella costa desolada alejada de la civilización. El bárbaro, que lo ha encontrado de pura casualidad, no duda en atizar el aborrecimiento que experimentan ambos capitanes para sobrevivir a cualquier precio.
Conan no necesita esforzarse para ser tan odiado como temido por sus oponentes:
—¡Haz subir a los hombres! —dijo Strombanni, echando espumarajos por la boca—. ¡Treparemos y lo mataremos!
—¡No seas necio! —gruñó Zarono—. ¿Crees acaso que algún hombre en la tierra podría subir por esos peldaños? Mantendremos a los hombres apostados aquí durante el tiempo que sea necesario para acribillarlo a flechazos si se atreve a aparecer. Pero vamos a conseguir esas joyas. Él tiene algún plan para hacerse con el botín; de lo contrario, no hubiera traído a treinta hombres para llevárselo. Si Conan es capaz de cogerlo, también nosotros lo podemos hacer. Vamos a doblar la hoja del alfanje formando un gancho, lo tiraremos para que rodee la pata de la mesa y así la traeremos hasta la puerta.
—¡Bien pensado, Zarono! —dijo Conan desde arriba con voz burlona—. Eso era exactamente lo que yo tenía pensado. Pero ¿cómo vais a encontrar el sendero para regresar a la playa? La noche caerá antes de que lleguéis allí, si es que pensáis abriros camino por el bosque, y entonces yo os seguiré y os mataré uno por uno en la oscuridad.
—No es una fanfarronada —masculló Strombanni—. Puede moverse y golpear en la oscuridad tan silenciosamente como un fantasma. Si nos da caza mientras regresamos por el bosque, seremos pocos los que consigamos volver con vida a la playa.



Aunque no existen pruebas documentales de que Howard intentara vender el relato a Farnsworth Wright, probablemente este lo rechazaría para su revista. La historia fue demasiado experimental (el bárbaro vuelve a ser un personaje secundario dentro del cuento) para Weird Tales que, tal como hemos comprobado en anteriores ocasiones, era más partidaria de imperios en ruinas, doncellas indefensas y horripilantes criaturas demoníacas. Intentando rescatarla del naufragio, el texano borró las referencias del mundo hiborio y revisó la historia (Espadas de la Hermandad Roja) con Terence Vulmea como protagonista. Desafortunadamente, no fue publicada hasta 1976.





LOS ANTROPÓFAGOS DE ZAMBOULA (WEIRD TALES, NOVIEMBRE DE 1935, TITULADO COMO SOMBRAS EN ZAMBOULA)

Zabibi se convirtió en un torbellino asombroso de rápidos movimientos. Las cabezas fallaban por centímetros. Desde algún lugar oculto llegaba una música extraña que se mezclaba con el terrible silbido de las serpientes, que era como un maligno biento nocturno soplando a través de las vacías cuencas de una calavera. A pesar de la rapidez de sus movimientos, la joven se dio perfecta cuenta de que los odiosos animales no atacaban al azar. Obedecían a la extraña y siniestra melodía que sonaba a lo lejos. Atacaban con un ritmo espantoso y, por la fuerza, los movimientos de la muchacha tenían que acoplarse al ritmo de los animales. Sus frenéticos movimientos hacían parecer normales y serenas las danzas más obscenas de Zamora. Enferma de asco, y vergüenza y horror, Zabibi oyó la risa implacable de su verdugo.
—¡La Danza de las Cobras, amada mía! —dijo Totrasmek, riendo—. Así bailaban las vírgenes ante el altar de sacrificios de Hanumán hace siglos..., pero nunca con la misma belleza y suavidad que tú. ¡Baila, muchacha, baila! ¿Durante cuánto tiempo más podrás evitar los colmillos del Pueblo Venenoso? ¿Minutos? ¿Horas? Al final te cansarás. Tus pies rápidos y seguros vacilarán; tus piernas te fallarán; tus caderas girarán con más lentitud. Entonces, los colmillos de las cobras comenzarán a hundirse en tu marfileña carne...


El siguiente cuento del cimmerio repitió la rutinaria fórmula que tanto agradaba a Wright y, como era de esperar, no tardó mucho en ser comprado. La historia toma elementos orientales propios de Kirby O’Donell o El Borak y el suspense típico de Steve Harrison. En Los antropófagos de Zamboula encontramos misterio, caníbales, una cuidad sumida en el terror, sacrificios humanos y sortilegios.
Uno de los mejores momentos de la saga es el siguiente:
 Por la boca entreabierta de Baal-pteor silbó el aire. Su rostro se estaba poniendo azul, y el temor se reflejó en sus ojos. Los músculos de sus enormes brazos estaban a punto de estallar, Pero el cuello de toro del cimmerio no cedía. Bajo los dedos desesperados del gigante, los músculos del cuello de Conan eran como cuerdas de hierro. Sin embargo, la carne de Baal-pteor cedía bajo los dedos de hierro del cimmerio, que se hundían más y más en los músculos de la garganta del otro, hasta aplastarlos contra la yugular.
La inmovilidad estatuaria de los hombres dio paso a un movimiento súbito y veloz cuando el kosalano comenzó a retorcerse e intentó echarse hacia atrás. Soltó la garganta de Conan y se llevó ambas manos a la suya, tratando de apartar aquellos dedos inexorables.
Con una embestida repentina, el cimmerio lo fue doblando hacia atrás hasta que la espalda del gigante golpeó la mesa. Conan siguió doblando al hombre más y más hasta que su columna vertebral estuvo a punto de quebrarse.
La suave risa de Conan fue implacable como el sonido metálico de dos espadas.
—¡Imbécil! —exclamó el cimmerio—. Me parece que nunca habías visto a un hombre occidental. ¿Acaso te has creído fuerte porque eres capaz de retorcer los cuellos de hombres civilizados, pobres diablos con músculos como cuerdas podridas? ¡Diablos! Trata de romper el cuello de un toro salvaje de Cimmeria antes de considerarte fuerte. Eso es lo que hice yo antes de llegar a ser hombre... ¡Así!
Con un movimiento salvaje, Conan retorció la cabeza de Baal-pteor hasta que su cara quedó mirando el hombro y sus vértebras chasquearon como una rama rota.

Después de rescatar a una muchacha de unos caníbales, esta convence a Conan a que lo ayude a salvar la vida a su amante, que se encuentra bajo el influjo de un maligno hechizo. Seducido por la idea de poseer a Zabibi, el bárbaro no duda en hacer lo que ella le pide. Posteriormente, cuando la joven es secuestrada, tal como ha pasado muchas veces antes, el cimmerio salva a Zabibi, aniquila a sus adversarios y resulta victorioso donde cualquier otro fracasaría. En comparación con El negro desconocido y la próxima Clavos rojos, esta historia carece del mismo nivel de inventiva y calidad.




El relato consiguió la portada del mes de noviembre de 1935: la escena de Zabibi/Nafertari bailando desnuda ante unas serpientes era demasiado llamativa para ignorarla. Cabe preguntarse hasta qué punto Howard se vio obligado a incluir escenas eróticas para vender las historias de Conan a Weird Tales. Como solía ser habitual, el bárbaro desapareció a favor de un personaje femenino. 




CLAVOS ROJOS (WEIRD TALES, AGOSTO-SEPTIEMBRE DE 1936)

Valeria se despertó con un estremecimiento, al ver que el gris amanecer se extendía sobre la planicie. Se incorporó y se frotó los ojos. Conan estaba cortando una planta de cactus, y pelaba diestramente la piel y las espinas.
—No me despertaste —dijo ella—. ¡Me has dejado dormir toda la noche!
—Estabas muy cansada —repuso el cimmerio—. Y deben de dolerte las posaderas, después de una cabalgada tan prolongada. Los piratas no estáis habituados a andar a caballo.
—¿Y tú?
—Yo fui kozako antes que pirata —respondió Conan—. Y esa gente vive sobre la silla de montar. He dormido a ratos, como una pantera que espera junto al sendero el paso de un venado. Mis oídos se mantenían alerta mientras mis ojos dormían.
Lo cierto es que el gigantesco bárbaro parecía tan descansado como si hubiese dormido toda la noche sobre un lecho de plumas. Una vez que hubo quitado todas las espinas, le entregó a Valeria la jugosa hoja de cactus.
—Prueba esto —dijo—. Es un buen alimento y una bebida para el hombre del desierto. Yo fui jefe de los zuagires, unos nómadas que viven de saquear caravanas.
—¿Hay algo que tú no hayas sido? —le preguntó Valeria, en parte con burla y en parte con admiración.
—Sí. No he sido rey de un país hiborio —declaró él sonriendo, mientras masticaba el jugoso cactus—. Pero no pierdo la esperanza de llegar a serlo algún día. ¿Por qué no habría de ser rey?


Acuciado por las deudas que le ocasionaban los gastos médicos de Hester Howard, el texano escribió al editor de Weird Tales pidiéndole cobrar el dinero que le debía por los relatos que había publicado en la revista. Por desgracia, no llegaría a disfrutar económicamente de los frutos de su trabajo; Wright terminaría pagando al padre del escritor más de mil dólares en concepto de derechos atrasados.
A finales de junio, Howard empezó a escribir lo que sería la despedida de su héroe más famoso: Clavos rojos. Al igual que en Xuthal del crepúsculo, Conan llega a una ciudad aislada acompañado por una hermosa mujer. Valeria es uno de los mejores personajes femeninos del autor: fuerte, decidida, valiente y hábil con la espada. La decadencia de la civilización, otra de las obsesiones del texano, aparece retratada en la historia, tal como había narrado anteriormente en Más allá del río negro, Luna de calaveras o los Dioses de Bal-Sagoth. Los habitantes de Xucholt, ajenos al mundo que han dejado atrás, se han entregado a sus placeres por completo, degenerando de una civilización inteligente y sofisticada a otra tortuosa y bárbara. En una carta enviada a Lovecraft, nos encontramos que Howard alega que aquella sería su última obra de ficción. Clavos rojos fue publicada a los pocos meses de la muerte del autor y finalizó anunciando el fallecimiento del mismo a los lectores de la revista.


Lovecraft escribió un sincero y conmovedor epitafio sobre su compañero epistolar. Vale la pena transcribirlo por completo:

 La repentina e inesperada muerte el 11 de junio de 1936 de Robert Ervin Howard, autor de relatos fantásticos de incomparable vivacidad, constituye la peor pérdida sufrida por la literatura de lo sobrenatural desde la desaparición, hace cuatro años, de Henry S. Whitehead. El señor Howard nació en Peaster, Texas, el 22 de enero de 1906, y tenía la edad suficiente como para haber presenciado la última fase de las exploraciones de los pioneros del sudoeste, la colonización de las grandes llanuras y la parte inferior del valle del Río Grande, y la espectacular ascensión de la industria petrolera con sus abigarradas ciudades relámpago. Su padre, el cual le sobrevive, fue uno de los médicos pioneros de la región. La familia ha vivido en el sur, al este y al oeste de Texas y en la parte occidental de Oklahoma; durante los últimos años vivió en Cross Plains, cerca de Brownwood, Texas. Educado en la atmósfera de la frontera, Howard no tardó en llegar a ser todo un devoto de sus viriles tradiciones homéricas. El conocimiento que tenía de su historia y sus costumbres populares era muy profundo, y las descripciones y reminiscencias que contienen sus cartas privadas ilustran la elocuencia y la fuerza con las que habría llegado a conmemorarlas literariamente de haber vivido más tiempo. La familia del señor Howard pertenece a una distinguida raigambre de plantadores sureños, de descendencia escocesa-irlandesa, con la mayoría de sus antepasados establecidos en Georgia y Carolina del Norte en el siglo XVIII.

Habiendo empezado a escribir a los quince años, el señor Howard logró colocar su primer relato tres años después, mientras estudiaba en el Howard Payne College, en Brownwood. Este relato, Lanza y colmillo, fue publicado en Weird Tales en julio de 1925. Una fama más amplia le granjeó la aparición de la novela corta Cabeza de lobo, en la misma revista, en abril de 1926. En agosto de 1928 dio comienzo a la serie de relatos en los que aparece Solomon Kane, un puritano inglés de combatividad incansable y acostumbrado a enderezar entuertos, cuyas aventuras le llevan a lugares extraños del mundo, incluyendo las ruinas llenas de sombras de ignotas ciudades primordiales de la jungla africana. Con estos relatos, el señor Howard dio con el que iba a ser uno de sus logros más efectivos, la descripción de vastas ciudades megalíticas del mundo primigenio, alrededor de cuyas oscuras torres y bóvedas laberínticas perdura un aura de miedo pre-humano y nigromancia que ningún otro escritor ha logrado imitar. Dichas historias indicaron también el desarrollo de ese arte entusiástico en la descripción de combates sanguinarios que llegó a ser tan típica de su obra. Solomon Kane, como otros varios héroes del autor, fue concebido durante su adolescencia antes de que lo incorporara a relato alguno.

Durante toda su vida ávido estudioso de la antigüedad celta y otras fases de la más remota historia, el señor Howard dio inicio en 1929 (con El reino de las sombras, en el número de agosto de Weird Tales) a esa sucesión de relatos sobre el mundo prehistórico por la que muy pronto llegó a ser tan famoso. Las primeras muestras describían una era muy distante en la historia del hombre, cuando Atlantis, Lemuria y Mu se hallaban aún sobre las olas, y cuando las sombras de los hombres reptiles pre-humanos dominaban el escenario primigenio. La figura central de estos relatos era el Rey Kull de Valusia. En el Weird Tales de diciembre de 1932 apareció El fénix en la espada, el primero de los relatos del Rey Conan el Cimmerio, que presentaba un mundo prehistórico posterior, un mundo de hace quizá unos 15.000 años, inmediatamente antes de los primeros destellos de la historia escrita. La elaborada medida y la precisa coherencia intrínseca con que el señor Howard desarrolló el mundo de Conan en sus relatos posteriores es algo bien conocido por todos los lectores de fantasía. Para guía propia preparó un detallado esbozo casi histórico de una inteligencia y una fertilidad imaginativa infinitas.

Mientras tanto, el señor Howard había escrito muchos relatos sobre los antiguos pictos y los celtas, incluyendo una serie muy notable que giraba alrededor del jefe Bran Mak Morn. Pocos lectores llegarán a olvidar nunca el horrible y avasallador poder de esa obra maestra de lo macabro, Gusanos en la tierra, aparecida en el Weird Tales de noviembre de 1932. Fuera de las series interconectadas existen otras fantasías llenas de fuerza, incluyéndose entre ellas la memorable novela por entregas Rostro de calavera, y algunos inolvidables relatos situados en un ambiente moderno, como Canaan negro, con su telón de fondo regional lleno de autenticidad y su poderosamente absorbente imagen del horror que acecha a través de los pantanos del profundo sur norteamericano, llenos de sombras malditas, infestados de serpientes, convertidos en impenetrables por el musgo.

Fuera del campo de la fantasía, el señor Howard era sorprendentemente prolífico y versátil. Su gran interés por los deportes (algo conectado quizá con su amor por el conflicto y la fortaleza de lo primitivo) le llevó a crear a su héroe, el boxeador profesional «Marinero Steve Costigan», cuyas aventuras en lugares lejanos y exóticos deleitaron a los lectores de muchas revistas. Sus novelas cortas sobre combates en el Oriente demostraron hasta el máximo su dominio del romanticismo a capa y espada, en tanto que sus cuentos cada vez más frecuentes sobre la vida en el oeste (tales como las series de «Breckinridge Elkins») mostraban su creciente habilidad e inclinación a reflejar los lugares con los que se hallaba directamente familiarizado.

La poesía del señor Howard (extraña, belicosa y aventurera) no era menos notable que su prosa. Poseía el auténtico espíritu de la balada y la épica, y se hallaba marcada por el latido de la rima y una poderosa imaginería del temple más inconfundible y personal. La mayor parte de ella, en forma de supuestas citas de viejos escritos, sirvió para encabezar los capítulos de sus novelas. Es lamentable que no haya aparecido nunca publicada una recopilación de su poesía, y es de esperar que tales obras puedan ser recopiladas y publicadas de modo póstumo.

El carácter y las dotes del señor Howard eran absolutamente únicos. Era, por encima de todo lo demás, un amante del mundo más sencillo y antiguo de los bárbaros, y de la época de los pioneros, cuando el coraje y la fortaleza ocupaban el lugar de la sutileza y la estratagema, y cuando una raza osada y carente de todo temor batallaba y sangraba, sin pedirle cuartel a la naturaleza hostil. Todos sus relatos reflejan su filosofía, haciendo derivar de ella una vitalidad que puede hallarse en muy pocos de sus contemporáneos. Nadie más que él podía escribir de modo más convincente acerca de la violencia y las matanzas, y sus pasajes bélicos revelan una aptitud instintiva para las tácticas militares que podrían haberle llevado a distinguirse en tiempos de guerra. Sus verdaderos dones eran aún más elevados que los que pueden llegar a sospechar los lectores de sus obras publicadas, y, de haber vivido, le habrían ayudado a dejar su huella en la más seria de las literaturas, con alguna obra de épica popular acerca de su amado suroeste.

Es difícil describir lo que hizo destacar con tal agudeza a las historias del señor Howard; pero el auténtico secreto radica en que en cada una de ellas está él mismo, ya fueran ostensiblemente comerciales o no. Él era más grande que cualquier política para obtener beneficios que pudiese llegar a adoptar, pues incluso cuando de puertas afuera hizo concesiones a los editores guiados por Mammón y a los críticos comerciales, poseía una fortaleza y una sinceridad internas que llegaban a aflorar en la superficie y que ponían la huella de su personalidad en todo lo que escribió. Rara vez, si es que hubo alguna, creó un personaje o una situación corrientes, sin vida, y los dejó como tales. Antes de que hubiese terminado con ellos, siempre adquirían algún matiz de vitalidad y de realidad a pesar de la política editorial de las publicaciones populares..., siempre sacaban algo de su propia experiencia y conocimiento de la vida en vez de hacerlo del estéril herbario de los lugares comunes resecos de la literatura pulp. No sólo sobresalía en las imágenes de contienda y masacre, sino que se hallaba casi igualmente sin rival en su habilidad para crear auténticas emociones de miedo espectral y temible suspense.

Ningún autor, ni en los campos más humildes, puede llegar realmente a descollar a menos que se tome muy en serio su trabajo, y el señor Howard hizo exactamente eso hasta en los casos en que, conscientemente, pensó no hacerlo. Que tan genuino artista haya perecido, en tanto que centenares de escritorzuelos sin la más mínima sinceridad siguen fabricando fantasmas espúreos, vampiros, naves espaciales y detectives ocultistas es, ciertamente, una muestra lamentable de ironía cósmica.

El señor Howard, familiarizado con muchos aspectos de la vida del sudoeste, vivía con sus padres en una zona semi rural del pueblo de Cross Plains, en Texas. Escribir era su única profesión. Sus gustos en cuanto a lectura eran amplios e incluían investigaciones históricas en campos tan dispares como el suroeste norteamericano, la Gran Bretaña prehistórica, amén de Irlanda, y el mundo prehistórico oriental y africano. En la literatura prefería lo viril a la sutileza, y repudiaba el modernismo de modo devastador y absoluto. El difunto Jack London era uno de sus ídolos. En lo político era liberal, y un acérrimo enemigo de toda forma de injusticia cívica. Sus diversiones básicas eran los deportes y viajar, diversión esta última que siempre daba pie a deliciosas cartas descriptivas llenas de reflexiones históricas.

El humor no era su especialidad, aunque poseía, por un lado, un agudo sentido de la ironía y, por otro, estaba dotado de abundantes provisiones de cordialidad, alegría y jovialidad. Aunque poseía numerosos amigos, el señor Howard no pertenecía a ninguna capilla literaria y aborrecía todos los cultos centrados en torno a la afectación «artística». Sus admiraciones se dirigían más bien hacia la fortaleza del cuerpo y el carácter que hacia las proezas eruditas. Mantenía una interesante y voluminosa correspondencia con sus colegas escritores del campo fantástico, pero no llegó a encontrarse más que con uno de ellos en persona, E. Hoffmann Price, cuyos logros y talento le impresionaron profundamente.

El señor Howard medía casi un metro ochenta y tres centímetros, y poseía la impresionante estructura de un luchador nato. Era muy moreno, salvo en sus ojos, azules de tipo céltico. Y en los años más recientes su peso oscilaba siempre alrededor de los noventa kilos. Siempre seguidor de una vida esforzada y llena de pruebas, a menudo hacía recordar a su propio y famoso personaje, el intrépido guerrero, aventurero y conquistador de tronos por la fuerza, Conan el Cimerio.

Su pérdida, a los treinta años de edad, es una tragedia de primera magnitud, y un golpe del que la ficción fantástica tardará en recobrarse. La biblioteca del señor Howard ha sido cedida al Howard Payne College, donde formará el núcleo de la colección de libros, manuscritos y cartas Memorial Robert E. Howard.



Han pasado casi ochenta años desde la muerte de Howard y su estrella continúa brillando con fuerza entre nosotros. Conan el cimmerio «pelo negro, los ojos sombríos, la espada en la mano, un ladrón, un saqueador, un asesino, de gigantescas melancolías y gigantescos pesares» ha conseguido sobrevivir a cualquier dificultad. Tal como predijo su creador, el bárbaro siempre termina triunfando. 

A modo de cierre a la serie, os dejamos con una pequeña sorpresa, el programa "Luces en el horizonte" dedicado a Conan, y en que realizan una entrevista a Alexis Brito Delgado.



AUTOR:




Alexis Brito Delgado nació en Tenerife en 1980. Es autor de las novelas “Dorian Stark” (Ediciones Babylon, 2011), “Soldado de fortuna: las aventuras de Konrad Stark” (Dlorean Ediciones, 2013) y “Gravity Grave” (Palabras de agua, 2014). Su próxima novela “Wolfgang Stark: El peregrino errante” será publicada por Dlorean Ediciones.

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