martes, 19 de agosto de 2008

RECUERDOS DE ORO: POR KUNG FU MASTER

Nuestro sexto autor invitado es Kung Fu Master, lector y blogero.
Todavía persisten en Vigo lugares donde se practica la caza de enormes especies ultramarinas, que no submarinas. Hermosas criaturas de doradas crines y lomos brillantes, que los marinos intentamos arponear con ímpetu, pero la fascinación ciega nuestra mirada y erramos casi siempre. Al final de la jornada, nos sentamos en las tabernas cercanas, contemplando el azul inmenso batido por el viento sumidos en melancólicos pensamientos. Allí me encontraréis.
Podéis llamarme Kung Fu Master.
En ocasiones, jóvenes arponeros me despiertan de mi ensueño con una pregunta mil veces oída: “Master, ¿qué era tan especial entonces?”. A cambio de un trago les relato la historia, que discurre entre los años 1976 y 1990, que ahora os cuento a vosotros por el simple precio de vuestra atención, el tesoro más codiciado.
Tenía uno la convicción a lo largo de los 80 de vivir en una época de post modernidad absoluta. Prueba de ello la daba la emisión semanal en horario de tarde de “Tocata”, donde te hacían mover el esqueleto los mejores grupos.

Recuerdo especialmente la actuación de Village People cantando “Sex over the phone”… ¡con una lagarta detrás en ropa interior maquillándose en un tocador!. Mi abuela, espantada ya por mis bailes, acusó a los directores del programa y al gobierno en general de fomentar “a los de la droga” (¿?). Y eso que no sabía lo de los Village…

El cine, la televisión y la música se vivían con pasión, y el día a día de sus revolucionarios avances era comentado en encendidas discusiones. Los de los 60, que intentaban convencernos de que en sus tiempos las cosas eran mejores, eran conjurados con “La bola de Cristal”, y barridos por su fuerza anárquica. Recuerdo, y muchos no me creen, una entrevista realizada en el programa por Lolo Rico a Pedro J. Ramírez. Era para ver como uno podía hacerse periodista, y hasta aquí la cosa es rara pero creíble. Pero el caso era que el interesado en hacerse periodista era un pato (que sí) que Lolo sostenía en sus manos y al que dirigía sus respuestas el director de El Mundo.
Los de los 70 estaban demasiado drogados para decir nada, y los fachas sabían bien que su tiempo se había terminado, de forma que ni existían para nosotros. Ahora los levantan de sus tumbas y les dan un protagonismo del todo inaceptable con fines torticeros…
Pero entonces no había tiempo para estupideces, porque cada segundo de televisión estada ocupado por programas y series explosivas. El mejor de todos ellos, nacido en 1983, “Barrio Sésamo: entering Espinete”, porque ya había un "Barrio Sésamo" anterior protagonizado por la gallina Caponata y el caracol “Perez-Gil”, gracieta traída a cuenta por el color verde del gasterópodo. Ocurre que soy tan anciano que no me gusta reconocer que vi y recuerdo esa edición arcaica y la llegada después del erizo, sin duda el mejor animador infantil de la historia y el más querido por todos. Reto a la infame TVE a que reponga este programa en su horario habitual de tarde, y lo hago apostando todo mi patrimonio a que obtendrían mejores índices de audiencia. No puedo decir más, adoro a Barrio Sésamo e idolatro a Epi, a Blas, a Coco, a Triki y a sus sketches, tan refinados que recreaban a veces viejos cuentos japoneses (con un loco dándole al gong de fondo, qué flashback me viene ahora) o nada menos que sesiones de jazz (que sí, que es verdad) o versiones de los Beatles, como el afamado Letra B.
Y antes, mucho antes, casi oculto por la niebla de la memoria, "El osito Misha", respuesta soviética a Yogui, y sus amigos los zorros bailando eternamente en su colorista calabozo donde estaban por mangantes.


Y después el contraataque, que no era cosa de enfadar a los USA, nuestros aliados, con “El osito Yaki”. Mi oso favorito es, no obstante, “Tao Tao”, un panda del que guardo con amor su calendario “Teleindiscreta” de 1985.
Especialmente queridos para mí eran “Baner y Flapy”, dos ardillas con amistades peligrosas, entre las que destacaban un búho que les advertía que de día todos amigos, pero por la noche podrían ser su cena…
En cualquier momento a partir de las cinco podían caer unos dibujos, y al oír la entradilla preparada por TVE al efecto, salía disparado a verlos aunque no me gustasen, y mis padres respetaban semejante alteración en los horarios de estudio con resignación. Así, uno se veía sorprendido por “Cantinflas”, “Abbott y Costello” o “Leoncio el León y Tristón” en cualquier momento, porque la tele estaba hecha para nosotros.

Aunque a veces no lo parecía. La mano abierta para la carne y la sangre (y la cosa era mucho más cruda que ahora) sólo se veía filtrada por los rombos. Tenía cierta habilidad a la hora de sortearlos, pero luego solía ser interceptado. Mi primera tarjeta roja se produjo con “Harry el Sucio” (1971) emitida en “Viernes Cine”.

Cuando Harry clava una navaja en la pierna de Scorpio y luego comienza a interrogarle mientras se la pisotea en medio de un estadio vacío, fui inmediatamente expulsado a los vestuarios (a la cama, vamos). En medio de mi protesta, basada en el respeto a la figura de Don Siegel, apareció el cadáver de una joven asesinada por el malvado, de manera que aquello pasó a ser “te vas a ir pero calentito además”.


Y caliente andaba yo con las lagartas de “V”, que cómo estaba esa Diana. Letal y hermosa como ninguna, aunque había defensores de Lydia, cuya intérprete salía en varios episodios de “Magnum, P.I.”, reina de la autonómicas y mi favorita total. Lo de que en “V” Donovan y Julie entraran y salieran del cuartel de los visitantes como si fuera un merendero me resultaba lamentable incluso entonces.


Muy buena también era “La fuga de Logan”, y tanto me gustaba que me agencié un pijama de felpa igualito al uniforme que llevaban en la serie. Lo del coche sin ruedas era todo un misterio que prefiero no resolver.

Todo esto terminó. TVE murió de éxito, y de ella se puede decir que lo hizo genial hasta que tuvo competencia. El declive comenzó con Yupi, y cuando “El coche fantástico”, “El halcón callejero”, “El trueno azul” y otras series gloriosas de verano fueron vilmente asesinadas por la emisión de repugnantes culebrones.



Pero no me despediré así, sino recordando los comics Forum a 95 pelas y al gran Stacy Keach recorriendo Nueva York como Mike Hammer. Sus fotogramas poco dicen de Nueva York y de la delincuencia, pero sí me hablan de mi infancia en Vigo, de las tardes sobre la moqueta, de los que se han ido y continúan vivos en nuestros corazones…

Kung Fu Master.

lunes, 18 de agosto de 2008

RECUERDOS DE ORO: "ARQUEOLOGÍA DIGITAL": POR E. MARTÍN

Nuestro quinto autor invitado es E. Martín, creador del blog:
y adlater, que hará un recorrido por aquellos vídeojuegos pioneros que se encuentran almacenados en el disco duro que conforma su propia memoria.

RECUERDOS DE ORO: "ARQUEOLOGÍA DIGITAL": POR E. MARTÍN

Hubo videojuegos antes de los videjuegos digitales. Simuladores de carreras que utilizaban retroproyección de diapositivas como el "F-1"de Atari o el "Daytona 500", galerías de tiro en base a células fotoeléctricas como el "Bull's Eye", e incluso simuladores completamente mecánicos como el "Chopper". Creciendo en Santa Cruz de Tenerife en la primera mitad de los años 70, mis únicas oportunidades de contemplar estas maravillas era un salón de juegos en la calle García Morato cercana a la casa de mi abuela en Madrid, que solía visitar durante las vacaciones de verano.

En un bar de Las Palmas de Gran Canaria, en el año 74, tuve ocasión de alucinar con el "Killer Shark", que usaba secuencias de diapositivas proyectadas en pantalla y que poco después haría un "cameo" en el "Tiburón" (1975) de Spielberg.
Faltaban muchos años para que empezaran a abrir locales de videjuegos en Tenerife. Pero entonces, igual que ahora, muchas cosas ya habían llegado a las zonas turísticas del sur. En los sótanos del centro comercial Tótem de Costa del Silencio (probablemente el primero de la isla) había uno al que corríamos mi hermano y yo en las contadas ocasiones en que nuestros padres nos llevaban allá. Ya a mediados de la década se habían creado virguerías como el "Jet Rocket", el "Sonar" o el asombroso "Gun Smoke", que utilizaba hologramas animados.

Si bien es cierto que el primer videojuego digital fue el "Pong" la revolución, al menos para mí, no llegó hasta el desembarco del "Space Invaders". El primero que ví estaba en el anexo del Bar Stop, un local que estaba en la esquina de la calle Quevedo con La Salle. Tras desaparecer de allí, la siguiente máquina en la que pude jugar estaba en un restaurante que todavía existe en Candelaria. Mi hermano y yo teníamos que esperar al domingo para que mis padres nos llevaran a comer allí y poder jugar a la única partida que podíamos pagar con la única moneda de 25 pesetas que nos daban, yo controlando el joystick y él el botón de disparo.

De ahí en adelante las máquinas fueron incrementando su potencia gráfica y sonora y aparecían en mayor número, con lo que resultaban más accesibles. Había un "Galaxian" en un bar de la playa de Las Américas, frente al Hotel Caribe.
Un "Donkey Kong" en la sala de juegos del enorme Bouganville Playa. Los revolucionarios gráficos vectoriales del "Asteoids" y los todavía más revolucionarios gráficos 3D del "Battlezone"ya pudieron verse en uno de los primeros salones de vídeojuegos de la isla, en La Laguna. El "Green Beret" apareció en los Multicines Greco, y el "Return of the Jedi" en los Multicines Oscar.
Pero a pesar de que los videojuegos se iban normalizando, seguía habiendo joyas de las que sólo pude contemplar un ejemplar. Estaba el extraño "Crazy Climber, de nuevo en aquel local madrileño. Y estaba el "Pengo".

El "Pengo" era una de las mejores máquinas arcade que se hizo nunca. Una variación del "Pac Man" infinitamente más divertida y emocionante. También fue una de las que menos pude jugar, porque estaba en un restaurante típico canario, en la carretera a mitad de camino entre Las Américas y Playa Paraiso.
Hoy en día hay locales de vídeojuegos por todos lados, claro, pero en su imensa mayoría hace más de diez años que no renuevan las máquinas y permanecen inquietantemente vacíos y sospechosamente abiertos.
Afortunadamente existe internet, y existe el "Mame".
Y con opción de salvar la partida puedes llegar a terminarte el "Green Beret".

E. Martín

viernes, 15 de agosto de 2008

RECUERDOS DE ORO: POR DAVID CHACÓN

Nuestro cuarto autor invitado es nuestro lector y amigo David Chacón:
RECUEDOS DE ORO: POR DAVID CHACÓN:

A mí siempre me gustaron las series de anime de los años setenta y ochenta como pueden ser: "Sherlock Holmes", "Mazinger Z", "Marco", "Heidi" etc.
Pero la que más recuerdo era “Los caballeros del zodiaco”, la cual descubrí gracias a mi hermana pequeña. Aquella interminable y mitológica serie de dibujos animados en la que había una mezcla de acción, aventuras, filosofía oriental y de todas las culturas juntas, me fascinaba de verdad.

Lo que ahora la veo y me resulta algo pesada por los largos diálogos antes de los combates, parecía que los personajes estaban haciendo una entrevista de trabajo antes de luchar. Eso si, no descartamos que la calidad de las ilustraciones de la animación variaba de un momento de la serie a otro. Pese a eso la considero una de las mejores series de dibujos de todos los tiempos.


En lo que a televisión española respecta, me quedo con aquella serie de unos chavales adolescentes que veranean en una playa costera. ¿La recuerdan? Sí,sí; “Verano Azul” es mi serie predilecta española por considerarla una obra de arte hoy y siempre, episodio tras episodio. Ni siquiera hoy hacen series como aquella.

A parte de las series, mi música preferida eran los famosos, por aquel entonces, "Max Mix". Los escuchaba y reescuchaba todos. La década prodigiosa también me gustaba bastante y llegué a tener algunas cintas. Pero en general me gustaba casi toda la música de aquella época dorada. Sobre todo la música disco.
De niño mi juguete por excelencia era el playmobil. Cuando los rompía los transformaba. Así por ejemplo un coche de policía lo pinté de negro e hice con él, El coche fantástico. A un fantasma le quité la túnica y lo convertí en tarzán y jugaba con él por las parras de uvas de mi padre, brincando con el muñeco de rama en rama.



También tuve mi primer Super Cine-Exin, con la película de Peter Pan. Me gustó tanto de niño que le tengo comprado uno a mi hija para cuando sea un poco más grande.
Steven Spielberg fue mi preferido en lo que al cine se refiere, con películas repletas de magia. Todavía recuerdo la interpretación sonora que hicimos mis dos hermanos y yo con la película "En busca del arca perdida". La grabamos en cinta.
Fueron buenos momentos y una maravillosa infancia con buena música, buenas películas y buenos juguetes, eso sin mencionar mi queridísimo Spectrum, pero eso es otra historia…

Me despido con un cordial saludo a ésta página web que ha hecho posible la publicación de este miniartículo. Cuídense.


David Chacón.

jueves, 14 de agosto de 2008

RECUERDOS DE ORO: POR SARA HERRERA

Nuestra tercera autora invitada en Sara Herrera, lectora y amiga y creadora del blog:
Si tuviera que echar la vista atrás y nombrar qué “cosas” hicieron de mí ser quien soy, me enfrentaría a ardua tarea. Quizás los años noventa, queden un poco atrás en mi memoria ya que nací en el 86, y los recuerdos se borran como todo en nuestras vidas (o eso creo). Pero podría decir que fui de esas niñas que esperan impacientes la llegada del verano, para ver todas esas series que nos dejan mal sabor de boca al acabar pero que sabemos que las próximas vacaciones las volverán a poner.


"Punky Brewster", sin duda, Punky fue el detonante de mi preadolescencia, fue mi ídola, mi referente… fue la niña que siempre quise ser. Punky Brewster llenó mis mañanas de verano, con sus locas aventuras y con los ladridos de su perro Brandon, aquel perro que me hizo llorar en el capítulo en que lo atropellaron. (Si lo volviera a ver, aseguro que volvería a llorar), quería ser como ella, mezclar los colores de la ropa de tal manera que fueran inconjuntables, pero ahí estaba mi madre para conjuntarme cual niña rica. (cosa que por suerte o por desgracia jamás fui), me hacía las coletas despeinadas, pero ahí estaba ella para peinarme y no dejar que se escapase ni un solo pelo. Intentaba ponerme pañuelos atados a las piernas, pero jamás logré salir de casa de esa guisa… pero todas mis ilusiones se desvanecieron cuando al cabo de los años, vi a Punky, a mi Punky en ropa interior, mirando hacia el foco de una cámara, olvidándose de que una vez cambió el mundo de los niños y niñas de los años ochenta y noventa (aunque fueran repetidos).


Mitch, así llamaría a mis hijos le decía a mis amigos. Ahora solo me faltaba buscar a alguien, preferentemente del sexo masculino, que se apellidase Buchannon, y eso era sin duda cuanto menos, difícil. Cuantos póster de ese vigilante de la playa pegué en mi cuarto, cuantas veces jugué en la playa a salvar vidas. Pero que fácil era creer que ser vigilante de la playa era tan sencillo como nadar olas de diez metros, atravesar metros de mar plagados de tiburones, y ser tan guapa, alta, delgada y estupenda como todas las Pamelas Andersons de esa serie.

Y cuando echo la vista, atrás, e intento hacer memoria de mis años de niñez preadolescente, se me vienen canciones a la cabeza como en “En algún lugar” de Duncan Dhu, que a pesar de solo tener un año cuando la publicaron, mi hermano la siguió poniendo hasta el día que se marchó de casa, hace dos años.
Pero sin duda cuando tenía unos once años, empecé a decidir por mi misma qué escuchar, y si, me guié por el gusto de mi hermano (excepto Alejandro Sanz, y "Mi soledad y yo").

Y fue en 1998, (sí, no hace tanto), cuando me compré con doce años, mi primer disco "Enemigos íntimos". Fito Páez y Joaquín Sabina, después vinieron las cintas grabadas por mis hermanos con discos como "Yo, mi, me conmigo", "Física y química" y los grandes temas de "Hotel dulce hotel", como "Así estoy yo sin ti", o ese "Pacto entre caballeros". ¿Quién no haya bailado jamás, mucha, mucha policía?, que levante la mano.

Y si tuviéramos que hablar de cine, diría que "Tesis" (1996) marcó mi adolescencia, y mi gusto y afición por películas españolas, gusto que me llevo a ver "La pasión turca" (1994), con una edad poco recomendada. Mi madre dice que crecí muy pronto (¿será esta película la culpable?). Y a pesar de que vi "Jamón Jamón" (1992), me di cuenta de que el cine español es más que pechos descubiertos con sabor a tortilla, y jamón serrano.
Descubrí películas como "Forrest Gump" (1994) y "Todo sobre mi madre", que me arraigaron aún más el amor por el cine. El buen cine, que excluye películas como Torrente o Austin Powers.
En resumen, esta es mi vista atrás, a aquellos aspectos culturales, si así queramos llamarlos… que hacen de mi quien soy… y que hacen que hoy, participe en ¿Qué fue de? (todo un placer).

Sara Herrera

miércoles, 13 de agosto de 2008

RECUERDOS DE ORO: POR LUCÍA

La segunda autora invitada es nuestra amiga, lectora y blogera Lucía, 
RECUERDOS DE ORO: POR LUCÍA:

Quien me iba a decir a mí que ya tengo veinticinco. Que rápido se hace uno mayor y que lejos quedan los momentos de la infancia… esas galletas con Nocilla, esas heridas en las rodillas, las malas caras de madrugar y tener que ir a clase… o Leticia Sabater pervirtiendo la retina de mi juventud…Menos mal que ahí estaba "Pipi Calzaslargas", una pecosa de coletas gravitatorias que hacía de las suyas y de la que copiábamos todo lo bueno de hacer travesuras.
No era una niña muy aficionada a los dibujos, pero recuerdo que cada día a las siete en punto de la mañana, ya estaba en pie para ver la serie “Sailor Moon”… ¿Cómo una chica tan torpe podía ser la salvadora del planeta?... Era como un tour matutino, había que ver todas las series posibles antes de que la santa de mi Madre viniera a apurarme para que no llegara tarde a clase… "Chicho Terremoto" (ese pequeño gran hombre…); "Los Trotamúsicos" (un gallo de ego subido, un burro medio tonto, un gato con problemas de personalidad…).

Y fui creciendo… descubrí que en verano la televisión era perfecta y con él; series como “Salvados por la Campana”, “El Príncipe de Bel-Air”, “Los Vigilantes de la Playa”, “Las Gemelas de Sweet Valley”… hay que ver como cambia la vida…

Antes suspirábamos por esos chicos de la series delgaditos, bien puestos, rubios y con melenas (Zack Morris en “Salvados por La Campana”) o nos reíamos de aquellos que hacían papel de listos, ricos, educados y tontos… pero que bajo la camisa escondían tabletas de chocolate (Carton Banks en “El Príncipe de Bel-Air”)…
Cuando recuerdo el cine de los 80´, he de reconocer que tenía un gusto un tanto extraño. No, tranquilos… no me dio por el cine español de los 60 con sus personajes como Marisol o Joselito (respetables).


A mí es que me gustaba eso de levantarme cuando todos dormían y disfrutar de buenas películas como “Dirty Dancing” (1987), ”Los Gremlins” (1984), “La Cosa” (1982), “Terminator” (1984), ese Rocky Balboa…

Es que la “Tele que nos crió” (a los de mi quinta, la del 83) era mucha tele, aún éramos almas inocentes, incorruptas… veíamos telenovelas como “Rubí”, “Cristal”, “La Dama de Rosa”… soñábamos con Carlos Mata y sus besos a boca cerrada… ahora soñamos con que Mario Cimarro (Un Gavilán) nos secuestre - y si no lleva ropa… mucho mejor -.

…No es que recuerde mucho más para contar sobre mis años pasados, debe ser la memoria que falla… Pero es gracias a este rincón en Internet llamado “Que Fue De…” que recuerdo muchos de esos momentos ya borrados en mi mente hipotecada. Por eso y porque me encanta…
¡FELIZ ANIVERSARIO! Que se cumplan muchos más y que yo pueda leerlos…

Lucía Hernández Ramos

martes, 12 de agosto de 2008

RECUERDOS DE ORO: POR SHOUBA.

Con motivo de nuestro tercer aniversario y por segundo año consecutivo, retomamos la sección Recuerdos de oro. La primera autora invitada de esta segunda etapa es Shouba, lectora habitual y creadora del blog:
RECUERDOS DE ORO: POR SHOUBA:
Mi vida siempre ha estado ligada a lo antiguo, rodeada en casa con trastos de mi padre en su mayoría: unos tractores amarillos en miniatura, su colección de vinilos y cassettes... no sé si se llevará en los genes o es una cuestión del entorno en el que crezcas, el caso es que una parte de mí siempre se ha inclinado hacia lo nostálgico, los recuerdos del pasado. Cuando tuve Internet lo primero que busqué fue información sobre los Bee Gees, así que ya os podéis hacer a la idea de la dimensión del asunto, era cuestión de tiempo que encontrara el blog en el que publicaran este pequeño artículo.


Para una chica nacida en el 86 esos primeros recuerdos se remontan a principios de los 90. Mi madre aún me elegía la ropa que iba a llevar puesta, recuerdo especialmente unas mallas que se pusieron de moda o simplemente eran las más baratas del mercado: blancas con estampado de flores enormes. A la hora del patio me comía el bocadillo y jugábamos en el parque del colegio con las distracciones que había, tan aclamadas ahora por el mundo freak, como pueden ser: el tobogán, los columpios (metálicos, asiento inclusive), el balancín... También rascábamos la arena con los talones para sacar la arena finita de debajo y utilizarla para jugar a cocinitas, alguna vez tragué una poca, para qué negarlo. Pero sin duda, con lo que más disfrutaría vendría unos años más adelante cuando nos cambiaron al patio de los mayores: nos reuníamos en un pequeño grupo selecto y contábamos historias que habíamos escuchado que le habían sucedido a la amiga de la madre, al abuelo o a la vecina del tercero: historias sobre fenómenos paranormales. Ahí entraba en juego un libro que había por casa "El Gran Libro de lo Asombroso e Inaudito" , donde se contaban además de enigmas de la ciencia y del espacio, historias sobre tierras y bestias legendarias, misterios o profecías y sucesos de este tipo. Leíamos algún artículo y lo comentábamos entre todos. A partir de aquí iban surgiendo las demás anécdotas.


En verano, aunque no era una peli de nuestra época, siempre volvían a poner "Tiburón" (1975) y siempre volvíamos a asustarnos, me encogía en el asiento mordiéndome las uñas al escuchar la musiquilla. Era un ritual, sin saber cómo ni porqué todos habíamos visto la tele ese día y cada año a la vuelta a clase rememorábamos las hazañas de los personajes, lo que más nos había impactado: “¡¿y te acuerdas cuando...?!” era emocionante. Con "Grease" (1978) pasaba tres cuartos de lo mismo, la única variante era que tenías que elegir quién querías ser o quién te gustaba más.

En televisión lo que recuerdo especialmente eran las series de dibujos animados... de las más antiguas que se alojan en mi mente son: "Ferdy", esa hormiga que llevaba un pañuelo de lunares al cuello, tocaba la guitarra y su novia era una mariquita rubia (desde luego es una imagen difícil de borrar de la mente) serían mis inicios en visionado de relaciones interpersonales.
Por otra parte estaba "La Corona Mágica", de la que no supe el nombre hasta hace relativamente poco, sólo recordaba fragmentos y algunos personajes.

Después vendrían muchas más pero la que más me marcó fue "La llamada de los gnomos", la secuela de "David, el gnomo", donde el juez Klaus imponía justicia viajando en su cisne por todo el mundo, ayudando a sus congéneres y siempre acompañado por su fiel ayudante Dany. Aportaba un bonito mensaje de generosidad y respeto hacia los demás y a la naturaleza. Reafirmando esto quedaba la canción del final de la serie titulada "Pequeño planeta", que aún hoy en día no desentonaría con el panorama actual de contaminación, ahorro de agua y demás. De todas estas series con mensaje me ha quedado también una conciencia en contra de las injusticias en general, al menos el germen.

No querría terminar sin recordar algo que coleccionaba y que no he visto en mucho tiempo: las barajas Fournier sobre dibujos y series. Cada una compuesta por treinta y dos o treinta y tres cartas, distribuidas en cuatro palos por colores que solían tener el dibujo con la explicación debajo y a la hora de jugar si no entendíamos las instrucciones que venían al dorso de la primera carta, nos las inventábamos (procedimiento aplicable a todos los juegos de mesa). Tardes y tardes disfrutando antes de que llegara la era de los ordenadores e Internet...
Con el tiempo, después de tanto recordar el pasado tengo la sensación de que se va borrando el verdadero recuerdo y lo que queda es el recuerdo del recuerdo. Así que espero que plasmando cuatro ideas en este artículo quede fijado un recuerdo más cercano al verdadero y no se evapore.
Gracias por hacerme un hueco por aquí, un saludo a autores y lectores.
Silvia Pérez Latorre (Shouba).

domingo, 10 de agosto de 2008

IN MEMORIAM: ISAAC HAYES

Nació el 20 de agosto de 1942 en Tennesse (USA).
Tras el fallecimiento de sus padres, se crió con sus abuelos en el seno de una familia numerosa de clase humilde. Se introdujo en el mundo musical a partir de 5 los años, cuando empezó a cantar y a tocar el piano, el órgano electrónico y el saxofón en el coro de su iglesia.
Su intención era estudiar medicina una vez finalizase sus estudios secundarios, sin embargo, ya de adolescente se sintió a traído por la música y cuando se encontraba en noveno curso, ganó un concurso de talentos cantando el tema "Looking Back" de Nat King Cole. A principios de los 60 empezó a trabajar como músico de sesión para los artistas de la casa de la discográfica Stax Records. Allí tocó el piano para Otis Reding en su "Otis Blue". También ejerció como compositor para artistas como Sam and Dave (la canción Soul Man"), y colaboró en esta faceta junto a su amigo David Porter
Después de ejercer como músico de estudio para la banda "Booker T. & the MGs", hizo su debut con el disco "Presenting Isaac Hayes" (1967). A este trabajo le sucedió el exitoso "Hot Buttered Soul", donde sus limitadas cualidades vocales eran dosificadas por atmósferas orquestales de larga duración, creando así los cimientos del funky instrumental.

A principios de los 70 grabó los álbumes "The Isaac Hayes movement" (1970) y "To be continued" (1970). En 1971 alcanzó su consagración con el álbum "Shaft", que era la banda sonora de la exitosa película policiaca de blaxplotation "Las noches rojas de Harlem" (1971), dirigida por Gordon Parks y protagonizada por Richard Roundtree en el papel del duro y seductor detective afroamericano John Shaft. El álbum alcanzó el número 1 en las listas de ventas norteamericanas. Por este trabajo además ganó un premio Grammy y un Globo de oro a la Mejor banda sonora y obtuvo un Oscar por la estupenda canción "Theme from Shaft", un clásico de la música funky, donde el punteo de su guitarra daba paso a una parte final cantada por él mismo y acompañada de sensuales coros femeninos, muy a juego con el contenido sexual explícito de la letra.
Ese mismo año grabó otro álbum llamado "Black Moses", que le reportó su segundo Grammy. Su discografía prosiguió durante el resto de la década de los 70 con trabajos como "Wattstax — The living world" (un álbum publicado en 1972 perteneciente a un gran concierto que reunió a los artistas afroamericanos más destacados, celebrado en el Coliseo de Los Ángeles en agosto de 1972 y considerado como un evento histórico para la música soul, siendo llamado el Wodstock afrocamericano), "Joy" (1973), "Live at the Sahara Tahoe" (1973) y "Chocolate chip" (1975).
A lo largo de los 80, 90 y en el siglo XXI prosiguió su carrera musical con los álbumes "Love attack" (1988), "Double feature - three tough guys & Truck Turner" (1993), "Wonderful" (1994), "Branded" (1995), "Raw and refined" (1995) y "Ultime Colection" (2000). También editó cuatro recopilatorios titulados "The best of Isaac Hayes - Volume 1" (1986), "The best of Isaac Hayes - Volume 2" (1986), "The best of Isaac Hayes - The polydor years" (1996) y "The best of Isaac Hayes" (1998). En su larga andadura musical hubo espacio para la música disco y fue uno de los artistas pioneros en adentrarse en el terreno del rap.
Al margen de su trayectoria musical, a partir de los años 70 comenzó una carrera paralela como actor. Primero participó en films de blaxplotation como "Tough Guys" (1974) o "Truck Turner" (1974). Entre sus trabajos secundarios figuraron largometrajes como "1997: Rescate en Nueva York" (1981) de John Carpenter, la hispano-mexicana "Escuadrón" (1987) de Jose Antonio de la Loma, "Fuego, nieve y dinamita" (1991), "Las locas, locas aventuras de Robin Hood" (1993) de Mel Brooks, "Te puede pasar a tí" (1994), "Blues Brothers 2000" (1998) de John Landis, "Operación Reno" (2000) de John Frankenheimer o "Hustle & Flow" (2005). Fue actor invitado en series como "Los casos de Rockford", "El Equipo A", "Corrupción en Miami", "Hunter", "Historias de la cripta" y "Stargate". En 2000 realizó un cameo y grabó una nueva versión del "Theme from Shaft" para el film "Shaft: the Return", dirigido por John Singleton y protagonizado por Samuel L. Jackson. Su música también ha formado parte de la banda sonora de numerosas películas, destacando las dos entregas de "Kill Bill" de Quentin Tarantino.

Entre 1997 y 2006 colaboró en la serie de animación South Park, prestando su voz al personaje del Chef, el cocinero del colegio de los niños protagonistas, todo un experto a la hora de dar consejos de seducción y de interpretar canciones subidas de tono con estribillos como "Voy a hacerte el amor mamita, aunque sea contra la pared...". En 1999 repitió este papel en su versión cimematográfica "South Park, más grande, más largo y sin cortes". Su decisión de abandonar la serie en 2006 se debió a un episodio en el que Trey Parker y Matt Stone, los creadores de la serie, hicieron una sátira sobre la Iglesia de la Cienciología, a la que Isaac Hayes pertenecía desde hacía años. La excusa argumental para eliminar al Chef de la serie fue el fallecimiento del personaje.

En 2001 colaboró en el disco de Alicia Keys "Songs in a Minor", donde interpretó junto a la cantante el tema "Rock With U". En 2008 actuó en la película de serie B "Return to Sleepaway Camp" y aún está pendiente de estreno el film "Soul Man", donde se interpretó a sí mismo (curiosamente, este film también será uno de los últimos trabajos del recientemente fallecido actor Bernie Mac). También podemos señalar que durante varios años colaboró en labores humanitarias. En lo personal, estuvo casado en tres ocasiones. Junto a su primera esposa tuvo tres hijos. Entre 1973 y 1986 se casó en segundas nupcias con Mignon Harley, con la que tuvo dos hijos. Desde 2005 hasta su fallecimiento estuvo unido a Adjowa Hayes, fruto de esta unión nació su último hijo. Falleció el 10 de agosto de 2008 en Menphis (USA), a la edad de 65 años y a causa de muerte natural. Con su muerte, el mundo de la música pierde a uno de las más prestigiosos, influyentes y queridos artistas de soul y funky.

sábado, 9 de agosto de 2008

IN MEMORIAM: BERNIE MAC

Nació el 5 de octubre de 1957 en Chicago, Illinois (USA).
Creció en un barrio de Chicago, en el seno de una familia numerosa de clase humilde. Desde muy joven siempre había destacado por su imaginación y por su habilidad imitando voces. Estudió en el instituto Chicago Vocational, donde participó y escribió sus primeras obras teatrales. En su adolescencia también practicó varios deportes, destacando en boxeo.
Tras finalizar sus estudios secundarios, trabajó como conductor y dependiente hasta que comenzó a ejercer como entrenador deportivo en un centro de la comunidad de South Central. Durante muchos años compaginó esta profesión con sus shows humorísticos, actuando en estaciones de trenes y parques públicos, hasta que estrenó su propio espectáculo de variedades en el Chicago’s Regal Theater. A partir de 1977 y durante la década de los 80 representó monólogos en circuitos de comedia en los que comenzó a ganarse una buena reputación, gracias a su humor corrosivo.
En 1990 ganó el premio Miller Lite Comedy Search y a partir de ese momento le llegaron diversas ofertas para trabajar en cine y televisión. En 1992 debutó como actor interpretando un papel secundario en la comedia "Más pelas", protagonizada por el humorista afroamericano Damon Wayans. Ese mismo año comenzó a colaborar como humorista en el programa "Def Comedy Jam".
Tras aparecer en otros espacios como "Rosie Perez Presents Society's Ride" (1993), en 1995 obtuvo al fin su propio programa de humor llamado "Midnight Mac". A finales y mediados de los 90 intervino como actor de reparto en varias comedias destinadas al público afroamericano como "House Party 2" (1994), "Friday" (1995), junto al rapero Ice Cube; "Los colegas del barrio" (1996). compartiendo reparto con los Hermanos Wayans; o "Sexo sí, pero seguro" (1997), protagonizada por Jamie Foxx.
Al margen de estos films, también intervino en el drama "La marcha del millón de hombres" (1996) de Spike Lee y en la comedia "Condenados a fugarse" (1999), donde secundó a Eddie Murphy y Martin Lawrence. Entre 1996 y 2000 colaboró en 11 episodios de la sitcom "Moesha". En 2000 fue guionista y ejerció como humorista en el documental "The Original Kings of Comedy" (2000) de Spike Lee. Entre 2001 y 2006 protagonizó y produjo una exitosa sitcom a su medida titulada "El show de Bernie Mac", que se mantuvo en antena durante 5 temporadas. Por su interpretación fue nominado a dos Globos de oro (en 2003 y 2004) y a dos Emmys (en 2002 y 2003) como Mejor actor en serie de comedia.


Durante la emisión de la serie, prosiguió ejerciendo como secundario cinematográfico y fue Frank Catton, uno de los compinches de Danny Ocean (George Clooney) en "Ocean's y en las secuelas "Ocean's 12" (2004) y "Ocean's 13" (2007), todas ellas dirigidas por Steven Soderbergh. Otros de sus trabajos secundarios los llevó a cabo en "Los Ángeles de Charlie: al límite" (2003), dando vida a Jimmy Bosley, el nuevo ayudante de los Ángeles (Cameron Diaz, Drew Barrymore y Lucy Liu); o en las comedias "De incompetente a presidente" (2003) y "Bad Santa" (2003).
Posteriormente fue el protagonista de las comedias "A tres golpes de la fama" (2004) y "Adivina quien" (2005), en esta última compartiendo reparto con Ashton Kutcher. En 2007 actuó en el drama deportivo "Pride" y realizó una breve aparición como vendedor de coches en "Transformers" de Michael Bay. En 2008 había comenzado a grabar una nueva sitcom para la cadena Fox llamada "Starting Under". Sin embargo, a principios de agosto fue ingresado en un hospital de Chicago a consecuencia de una neumonía. Hace algunos unos años había padecido una enfermedad llamada sarcoidosis, una afección inflamatoria que afectó a su sistema respiratorio y complicó su recuperación de la neumonía. Pese a que estaba a la espera de que le diesen el alta en cuestión de días, falleció a consecuencia de esta enfermedad el 9 de agosto de 2008 a la edad de 50 años. En 2008 se estrenarán algunos de sus films póstumos como la comedia musical "Soul Men", al lado de Samuel L. Jackson; el documental biográfico "The Whole Truth, Nothing But the Truth, So Help Me Mac"; la película de animación "Madagascar: Escape 2 Africa" (en la que ejerció como actor de doblaje) y el reality "Welcome to the Family" (producido por él mismo y donde también ejerció como narrador). En 2009 estrenó su film póstumo: la comedia "Dos canguros muy maduros", junto a John Travolta y Robin Williams. En lo personal, estaba casado desde 1997 con Rhonda McCullough, junto a la que tuvo una hija.

jueves, 7 de agosto de 2008

TERCER ANIVERSARIO DE ¿QUÉ FUE DE...?


Por tercer año consecutivo nos complace celebrar el aniversario de nuestro blog. En lo referente al balance de este último año, ha resultado ser bastante satisfactorio y ha supuesto un gran avance, demostrado en nuestra versión en radio incluida en el programa "Estrella a 45" (un cordial saludo para Josean y el resto del equipo del programa) y en las entrevistas que hemos podido realizar a figuras destacadas del panorama musical como Alaska o Ariel Rot, junto a la posibilidad de cubrir determinados eventos en Tenerife como el concierto de Chuck Berry o el USA Pressing Catch (cuyo reportaje publicaremos en el mes de septiembre).
A todo ello hay que sumarle las entrevistas que hemos concedido a Aragón Radio y Radio Nacional de España o el reportaje dedicado a nuestro blog que realizaron en el programa "Cámara abierta 2.0" de La 2 de TVE, algo que agradecemos profundamente.
Al igual que ya sucedió el año pasado, retomamos la sección Recuerdos de oro y durante este mes de aniversario serán algunos lectores y amigos los que colaborarán como autores invitados, dándonos su particular punto de vista nostálgico sobre sus recuerdos.
Como nuestro objetivo es dar paso a estas colaboraciones invitadas, no nos extenderemos más y sin ser reiterativos, queremos agradecer una vez más el cariño y el seguimiento permanente de nuestros fieles lectores y amigos para que esta llama del recuerdo perdure por muchos años.
A modo de colofón os dedicamos este espectacular y festivo vídeoclip que hemos encontrado mientras realizábamos una de nuestras excavaciones arqueológicas por la red y del que preferimos no desvelar su contenido para que sea más sorpresivo.