miércoles, 31 de agosto de 2011

RECUERDOS DE ORO: POR ELIZABETH G.

Finalizamos la quinta edición de Recuerdos de oro con la colaboración invitada de Elizabeth G. Al mismo tiempo damos las gracias a Paco Fox, Manuel Diaz Noda, Lidia Cervantes, Lizzy Hill, Rubén y a la propia Elizabeth G. por la calidad de sus artículos y por su disposición para mantener viva la sección un año más.
Corría finales de los ochenta y las chaquetas de cuero súper anchas y hombreras hacían furor. Asíduos a esta moda eran los hermanos Goss de Bros, junto con su bajo Craig Logan, que más tarde abandonaría el grupo. Recuerdo ver al cantante Matthew con su característica chupa de color rojo bailando al ritmo de “When will I be famous?”. Y aún retumban en mis oídos “I owe you nothing” y “Drop the boy”.

Tan sólo un año antes había asomado por el panorama musical un tímido y pequeñito Rick Astley, con su pegadizo y bailable “Never gonna give you up” y con grandes éxitos como “Whenever you need sombody” o “Together forever”.

Fueron mis grandes ídolos de la adolescencia. Soñaba con conocerlos algún día, y tengo que decir, que bien pasada la treintena, aún no he topado con ninguno. Si lo hubiera sabido, tal vez no hubiese derramado tantas lágrimas escuchando “Falling in love” de Rick. Tampoco hubiera hecho el artístico esfuerzo de crear una embarrada y pequeña figura con el busto de Matt Goss, realizado con su perfil y el frontal de su gemelo, el batería Luke Goss; debido a mi escasez de material fotográfico sacado de la mítica SÚPER POP. Conservé esa cabeza hasta hace unos diez años, fecha en la que decidí deshacerme de todas mis cosas viejas. Estos días me he acordado, y la verdad es que ahora no me importaría que adornara una esquina de mi escritorio.
En cuanto a series de televisión, me encantaba “El Equipo A”. No podía entender cómo mis padres iban a descansar y ¡perderse “El Equipo A”! Hoy en día lamento decir q no aguantaría un capítulo sin quedarme dormida. Aún así entretuvo las siestas de mi niñez, mientras mis dos hermanos se peleaban en el sillón y yo les mandaba callar, para que no despertaran a mis progenitores.

Otras series de mi infancia y adolescencia fueron “Apartamento para tres”, “Los vigilantes de la playa”, “McGyver”, “El Gran Héroe Americano”, “Juzgado de Guardia”, la cual emitían muy tarde, pero tenía un encanto especial que me enganchaba. Otra serie de éxito fue “Las Chicas de oro”, a mi madre le gustaba mucho. Recuerdo con ilusión gritar: ¡Mamá ya empezó “Las chicas de oro”! Y, como no podía faltar, “Verano azul”, que después repetirían hasta la saciedad. Y series entretenidas como “Los problemas crecen”, “Salvados por la campana” y “Aquellos maravillosos años”, que siempre dejaba un halo de nostalgia.
Un programa de televisión que, sin duda, marcó de lleno mi infancia fue “Barrio Sésamo”. Por esa época me regalaron una gallina negra, a la que le puse de nombre Caponata. La tenía como una mascota y aún no era adulta. Un día salí de casa con mis padres y al volver no encontraba a Caponata. La descubrí muerta colgando del mango del horno. Fue un gran trauma, murió ahorcada; se había subido a la silla que yo había colocado justo antes de salir para alcanzar un vaso y beber agua; quería ser autosuficiente. Lo peor de todo es que mi padre quería aprovechar para comérnosla; me negué en rotundo. No me cabía en la cabeza el hecho de que mi mascota pasara a ser caldo de gallina.
También tengo que nombrar “La Bola de Cristal”, donde descubrí por primera vez a unos jovencísimos Mecano, al igual que a una megamaquillada y blanca Alaska, junto con los Electroduendes. Los Fragel Rock hicieron mella en mi vida, y me viene a la mente frases como “La montaña de basura ha hablado”.


Hablando de dibujos animados, los que marcaron mi infancia fueron: el entrañable “David el Gnomo”, “Mazinger Z”, “Ulises 31”, “Érase una vez el cuerpo humano”, que para mí lo tenía todo, entretenida y didáctica, al igual que “Érase una vez el hombre”. “Los Sabios”, era un programa presentado por Isabel Gemio, por aquel entonces llamada Isabel Garbí, con la actuación estelar del espíritu de la ciencia MIM (mi inteligente muñeco). Otras series de dibujos animados que llenaban mis horas de diversión eran “Los osos Amorosos”, ”Los dioses del Olimpo”, unos dibujos muy divertidos que amenizaban la sobremesa. Recuerdo con especial cariño: “La abeja Maya”, yo tenía el muñeco de Maya y uno de mis hermanos a Willy, así como los memorables ”Heidi” y “Marco”. Por aquella época tenía el peluche del mono Amedio y recuerdo que un día llegaba de clase y fui corriendo a mi cuarto a buscar a mi mono Amedio: “Mamá, ¿dónde está mi mono? A lo que ella respondió: “lo tiré a la basura, estaba roto y sucio”. La verdad es que estaba hecho polvo, pero aquello me dolió tanto que aún lo recuerdo y sigo buscando un peluche idéntico.

La película que marcó mi infancia fue, sin duda, “E.T., el extraterrestre”. Con 9 añitos, lloré mucho al final, y me sequé las lágrimas para que, cuando encendieran las luces del cine, nadie me viera con los ojos empañados. Recuerdo que me faltó una estampa para completar el álbum de la película. Y como siempre, lo conservé hasta hace relativamente poco, que me lo tiró mi madre.

También me gustó “Superman”. Una vez la pusieron muy tarde, de noche, por la tele, y siendo una niña aguanté sin quedarme dormida hasta el final, con toda la familia. Eran momentos muy entrañables frente al televisor.

Cuando se estrenó “El retorno del Jedi” fui ilusionada a verla al cine con mi padre y mis dos hermanos, porque mi madre estaba en casa con mi hermana recién nacida. Me quedé prendada de Luke Skywalker. “Los Gremlins” también fue una película que me encantó, aunque siempre me quedé con las ganas de tener un Gizmo de peluche; años más tarde sí que lo tuvo mi hermana pequeña, pero yo ya era “grande para tener muñecos”. Y “Regreso al futuro”, que me entusiasmó, y nunca me canso de volver a ver. Con un tema que desde entonces me ha gustado mucho en las películas “el viaje en el tiempo”.

Lástima que no podamos disponer de una máquina del tiempo para revivir esos viejos tiempos, aunque como todo está grabado, siempre podremos ver una de estas películas y rescatar en nuestra memoria vivencias de esa época.
ELIZABETH G.

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