martes, 18 de agosto de 2015

PAUL NASCHY: POR SERGIO MOLINA

Despedimos nuestro décimo aniversario con la colaboración invitada Sergio Molina, hijo del fallecido actor, director y guionista Paul Naschy/Jacinto Molina (1934-2009), y que dedica este artículo a la memoria de éste.

PAUL NASCHY: POR SERGIO MOLINA


Me dicen que se cumplen 10 años de la web ¿Qué fue de…? y que les gustaría que escribiese un pequeño artículo sobre mi padre para celebrar estos 10 años. Lo primero felicitar a Alex Medina que es el artífice de la web de la que celebramos el aniversario, ya que, celebrar 10 años en cualquier actividad hoy en día es un auténtico logro.


El primer recuerdo cinematográfico que tengo con mi padre se produjo con el visionado de su película más conocida “La noche de Walpurgis”. Sería el año 81 cuando la programaron en TVE (que era lo único que había) y su visionado a la edad de 6 años me dejó sin dormir durante una buena temporada. Curiosamente no me dio miedo el hombre lobo y sus zarpazos, más bien fueron esas vampiresas a cámara lenta las culpables de mis desvelos. Por suerte tenía al héroe de la película en casa para defenderme. Mi madre no era muy partidaria de que viera la película a tan temprana edad, pero la insistencia de mi padre finalmente permitió que quedara marcado para siempre. En ese momento no me di cuenta de la ingenuidad de la película, ni de los defectos (que los tiene), más bien me dejé atrapar por la historia y su estética. Me aterrorizó y me encantó al mismo tiempo. Más adelante tendría la suerte de poder visionar gran parte de la filmografía de mi padre con él en el salón de casa. Fueron años inolvidables que quedarán ya en mi memoria para siempre.

La imagen que ha quedado de Paul Naschy para los aficionados es el de un outsider, alguien que hacía lo que le gustaba sin importarle las corrientes imperantes en la cinematografía española en esos años. Si una palabra define perfectamente a Paul Naschy es pasión, pasión por el cine, y en particular por el cine fantástico. Siempre recordaba que quedó marcado en la lejana década de los 40 cuando pudo visionar “Frankenstein y el hombre lobo” (Roy William Neill , 1943). La ingenuidad y la magia de esos monstruos luchando entre ruinas de castillos en blanco y negro, le causó un gran impacto y de alguna manera fue el germen de una carrera cinematográfica que aunque comenzó tardía se prolongaría a lo largo de 40 años.

Ilustración de El Hombre Lobo y Frankenstein realizada por Paul Naschy durante su infancia.
Mi padre era un artista, y como tal, estaba lleno de inseguridades, aunque le podía el deseo de hacer cine. Siempre que terminaba una película nos decía que esa era la última, que las cosas estaban muy mal y que no se veía capaz de levantar un nuevo proyecto, sin embargo, con el paso de los días comenzaba a barruntar nuevas historias, se metía en su “despachejo” como lo llamaba y escribía una nueva historia, un nuevo guión que plasmar en celuloide. Ha dejado tras de sí más de 300 guiones escritos y de ellos producidos más de 40, esto da una idea del tesón e insistencia con el que abordaba su trabajo.


Paul Naschy ha sido un luchador, esto es incuestionable. Tiene fans por todo el mundo, aunque como todo buen personaje también tiene sus detractores (afortunadamente cada vez menos) y su labor cinematográfica está ahí para el que la quiera revisar o descubrir. Yo particularmente me quedo con las películas dirigidas por él “El Caminante” (1979), “El huerto del francés” (1977) y “El retorno del hombre lobo” (1980) que son magníficas, pero de toda su filmografía se pueden rescatar joyas que desde mi humilde opinión son ya clásicos del cine fantástico español.


Jacinto, mi padre, en uno de los momentos más duros de mi vida me preguntó en el hospital poco antes de fallecer si había merecido la pena, si la lucha y los sinsabores de una profesión tan ingrata como la cinematográfica justificaba su existencia. Creo que ambos conocíamos la respuesta.


Sergio Molina. Madrid, 2015.


1 comentario:

  1. Saludos Sergio:
    Espero que no te moleste el tuteo. Si así fuera no tengo inconveniente en cambiarlo.
    Te presento honestamente mis respetos hacia tu padre (q.e.p.d.) y lo hago de corazón.
    En modo alguno soy un experto en su filmografía, pues apenas he visto unos cuantos títulos. Si tuviera que elegir uno no tengo dudas, "El huerto del Francés", una excelente recreación de la España Negra.
    Sin embargo, desde que leí sus memorias tengo una cuestión rondándome por la cabeza y espero que no te moleste si te la planteo aquí. Puede parecer una imbecilidad pero los que me conocen saben que mi interés por el tema en cuestión es genuino.
    Una de las películas infantiles que más me han hecho disfrutar en mi vida es "Buenas noches, señor Monstruo". Jamás lo he ocultado y así se lo he hecho saber a cualquiera con quien he hablado del tema. Pues bien en "memorias de un hombre lobo" tu padre venía a decir "Yo también me había visto obligado a parodiarme a mí mismo" sin decir una sola palabra amable sobre la misma. Estoy de acuerdo que la cinta no es una obra maestra, no voy a defender una calidad que posiblemente no exista. Pero cumple con creces su objetivo de ser un vehículo de diversión para los niños. Y él, realmente, quedaba muy bien parodiándose (un buen actor es capaz de hacerlo). Lo de caerse por la ventana y aparecer vendados me retrotrae al cine mudo, el baile dando zarpazos al aire es emotivo, así como el final en el museo. Y la escena de la transformación no desmerecería en una de verdadero terror.
    Vamos, que hay motivos objetivos para que pudiera estar satisfecho de su trabajo. Y siempre que leí algo, parecía todo lo contrario.
    En fin. Gustosamente le habría formulado esta duda, pero me temo que ya no es posible y lo lamento.
    Si consideras oportuno decir cualquier cosa al respecto te estaré agradecido.
    Un abrazo.
    Lombard.

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