sábado, 1 de junio de 2013

ENTREVISTA A AGUSTÍN JIMÉNEZ "MI PADRE ESTABA PREOCUPADO PORQUE NO ME GUSTABA EL FÚTBOL"

Con motivo motivo del estreno de la obra "Una boda feliz" (los días 24 y 25 de mayo en el Teatro Guimerá de Santa Cruz de Tenerife), pudimos asistir al encuentro con el actor, humorista y guionista Agustín Jiménez, coprotagonista de esta comedia junto a Antonio Garrido.
¿Qué diferencias encuentras entre actuar en una obra de teatro, y en un monólogo de humor que te permite romper la cuarta pared?:
El género de stand up comedy tiene más de 50 años, lo que en España se empezó a afianzar hace unos 12 años. Yo al venir del teatro de calle entendí lo de romper la cuarta pared y tener la posibilidad de interactuar con el público, pero a un actor normalmente le resulta difícil interpretar haciendo de sí mismo, sin que le asignen un personaje.
En mi caso yo me veía poco interesante y tuve que crearme un personaje de macarra con mis propios textos. Por otra parte, al volver al teatro tratas de fijarte menos en el público y creas otras situaciones al tener que estar sujeto a un texto y dar la réplica a tus compañeros.
¿Cuáles son tus referentes nacionales e internacionales en el campo del humor?:
Me encantan los cómicos norteamericanos, muchos de ellos vienen del stand up comedy y luego se hacen famosos en programas como "Saturday Night Live" o en sus propias series y películas. Me gusta Jim Carrey, pero no por la imagen de actor histriónico que muchos tienen de él, deberíais ver vídeos en youtube con sus actuaciones donde es capaz de imitar a Clint Eastwood o a Jack Nicholson copiando sus expresiones faciales para parecerse a ellos. También admiro a Steve Martin, en especial en un número en el que coloca el micro a la altura de la entrepierna y comienza a cantar como si lo hiciese con sus testículos.
En el apartado nacional, mi gran referente es Miguel Gila, ya que nadie se había atrevido a hacer humor sobre la Guerra Civil Español, y sus monólogos tienen algo que te hace escucharlos muchas veces aunque ya te los sepas de memoria. De humoristas actuales me gustan Luis Piedrahita, Pedro Reyes, Dani Rovira o Goyo Jiménez. Para mí también ha sido una sorpresa la corriente surrealista de Albacete (Joaquín Reyes, Ernesto Sevilla, Raúl Cimas, Julián López y Carlos Areces, el único que es de Madrid), y con los que he tenido la suerte de trabajar en "La Hora Chanante". Tampoco me puedo olvidar de otros con los que he trabajado o sigo colaborando como José Mota, con su léxico particular acuñando términos como cierrabares; o Florentino Fernández, que es un gran editor de vídeos de humor, y un caso curioso, ya que aunque era vigilante jurado, es una de esas personas que te das cuenta que ha nacido para el humor.
¿Cómo surgieron tus inquietudes artísticas?:
Aunque no vengo de familia de cómicos, desde niño vi situaciones humorísticas hasta en velatorios. Por otro lado, mi madre siempre se interesó por el teatro de aficionados y me introdujo en ese mundo. Desde muy joven tuve inquietudes artísticas, también me gustaba crear disfraces, dibujar cómics, escribir en periódicos, participé en una radio comunitaria durante varios años, e incluso aprendí a hacer maquillaje de efectos especiales y pintaba a los niños en los centros comerciales (gracias a eso, ahora que soy padre, soy el rey del mambo en las fiestas de Halloween).
Mi padre estaba preocupado porque no me gustaba el fútbol, y me gustaba estar con las chicas, porque encontraba su mundo más interesante. El artista muchas veces tiene unos comienzos muy duros porque siempre pasas por raro y yo vivía en un barrio humilde (el mismo donde se rodó la película "Navajeros" (1980) de Eloy de la Iglesia), aunque yo recibí el apoyo de mis profesores, que me ayudaron a aprobar física y química y matemáticas a cambio de que me dedicase al arte dramático, y ahora están orgullosos de lo que he hecho.
A mi me gusta saber hacer un poco de todo, más o menos como los actores de antaño que controlaban distintos campos. El principal problema del artista es su ego, y antiguamente defendían su obra por encima de todo. Sin embargo, ahora somos un poco imbéciles, nos llevan y nos traen en coche, y nos dicen todo lo que tenemos que hacer.
¿Qué nos puedes contar de tu experiencia como guionista en la serie "7 vidas"?:
"7 vidas" copiaba el formato de la sitcoms americanas como "Friends". Se trabajaba en equipo con una pantalla gigante y tres tramas argumentales casi siempre relacionadas con dos personajes, y a partir de ahí surgía la lluvia de ideas, pero siempre siguiendo una estructura con un chiste de entrada y otro de salida. En Estados Unidos son tan rigurosos que hasta se entrega a los guionistas una biblia de personajes (con la biografía de cada unos de ellos), aquí no llegábamos a esos extremos, pero sí se utilizaba un guionista de plató, el cual estaba cerca del público para estudiar sus reacciones y se encargaba de improvisar cuando veía que algún chiste o gag no funcionaba.
A mí me gusta mucho el humor visual clásico (slapstick), y muchas veces lo pude introducir en la serie, aunque otras recurríamos a los chistes comparativos con personajes famosos (incluso hay una guía que siempre se repite, del tipo drogas-Pocholo, bebida-Massiel o comida-Falete).
Yo fui guionista en la etapa en que el programa entró en crisis, tras la salida de Javier Cámara (que hacía de Paco), y cuando fue sustituido por Florentino Fernández (en el papel de su hermano Félix). Había una incongruencia, ya que Florentino había aparecido en un episodio de la etapa anterior haciendo de Pepe, un amigo de Paco, así que hicimos un pequeño chiste en referencia a  lo mucho que se parecían ambos (de todas formas, en las series hay muchas incongruencias, como el famoso caso de la pequeña Judy (Jaimee Foxworth) de "Cosas de casa", que un día subió a la habitación y nunca más bajó).
Y para terminar, ¿qué nos podemos encontrar en "Una boda feliz"?:
La obra es muy divertida, es una adaptación de la comedia francesa "Le Gai Mariage". Es un bodevil sobre dos amigos que no son gays, pero que se casan por conveniencia cuando uno de ellos (Antonio Garrido) se ve obligado a hacerlo para obtener una herencia. Mi personaje es un actor infantil muy malo que le da igual todo, por esa razón acepta la propuesta de su amigo, un hombre atractivo, mujeriego y mentiroso, que no se fía de las mujeres.
No es el típico bodevil, ya que se puede jugar con el espectador alejándolo de lo habitual. Es alta comedia que no busca el chiste fácil. También juega con la complicidad del espectador presentando diversas meteduras de pata de las que los personajes principales no son conscientes, pero el público sí. Es una obra de relojería francesa con todo muy bien engranado, e incluso puede gustar al público que no sea tolerante con el tema.


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